La totalidad de los miembros de la Corte Suprema de Estados Unidos: cuatro demócratas (nombrados para las gestiones Clinton y Obama) y cinco republicanos que conforman la mayoría.
Corte Suprema de Estados Unidos no incluyó ayer en el listado de causas que analizará en los próximos días el caso de los fondos buitre que litigan contra la Argentina por la deuda pública en default. Con esta postura mantiene el statu quo por un tiempo, que podría extenderse por meses, con lo que el Ejecutivo puede cumplir con el cronograma de vencimientos del pago de intereses de deuda hasta el 31 de diciembre.
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Según los abogados que representan a la Argentina, del estudio Cleary Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H), a esta altura lo fundamental para lograr que la Corte acepte el caso es conseguir una gestión del Gobierno de Barack Obama ante el tribunal, que justifique la importancia política y económica que el caso contra los fondos buitre tiene para los Estados Unidos. Sin esta intervención, que podría darse de manera voluntaria o a pedido de la propia Corte Suprema (lo que aún no ocurrió y se estima difícil que suceda), fuentes del estudio que representa al país aseguran que es difícil que se acepte tratar el caso. Según esta visión, lo que juega en contra del país es que no está claro que se esté violando alguna ley federal, aun en el caso del Banco of New York Mellon. Lo segundo que no juega a favor de la Argentina son los dos fallos en contra de primera y segunda instancia en los tribunales de Nueva York.
Como todos los martes, la Corte publicó una lista de causas sobre las que tomará determinaciones en las próximas semanas, y allí no apareció el caso contra los fondos buitre. Se aclaraba ayer que aún quedan tres oportunidades más para la confección de listados de casos que tomará la Corte, el primero de los cuales se conocerá el próximo lunes 7.
La causa es la iniciada por los fondos buitre NML Capital Ltd. Elliot de Paul Singer y EM Ltd. de Kenneth Dart contra el país por el pago de unos u$s 1.330 millones en efectivo entre capital e intereses.
Los nueve jueces deben escoger entre más de 2.000 casos durante su período de trabajo en el ejercicio 2013- 2014. La Argentina elevó el caso a la Corte, luego que un tribunal de apelaciones de Nueva York confirmó en agosto un fallo de primera instancia en su contra, a cargo del juez de Manhattan Thomas Griesa. La sentencia la obligaría a pagar u$s 1.470 millones a los fondos buitre, porque compraron la deuda ya en default. Además de seguir el camino a la Corte, el Gobierno nacional apeló esa sentencia ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York bajo el recurso "en banc", una estrategia oficial para ganar tiempo.
Los fondos favorecidos por la Corte de Nueva York forman parte del 7% de acreedores que rechazaron los canjes de la deuda argentina de 2005 y 2010, que incluyeron fuertes quitas al valor nominal de esos títulos y plazos de pago extendido. Si la Corte Suprema rechaza ocuparse del caso, el fallo de Nueva York quedará en firme, lo que sería visto como un mal antecedente para los procesos de reestructuración de deudas soberanas, según analistas de mercado y organismos multilaterales como el FMI. Si toma el caso, podrían pasar meses antes de una audiencia y una sentencia definitiva.
A priori, la Argentina no tiene suerte con la conformación de la Corte. De sus integrantes sólo cuatro son demócratas, los que en teoría podrían tener una visión algo más condescendiente para la posición del país. Éstos son Ruth Bader Thomas y Stephen Breyer (nombrado por Bill Clinton), Sonia Sotomayor y Elena Kagan (Barack Obama). El resto, una mayoría de cinco, llegaron a la Corte en diferentes momentos de gestiones republicanas: Antony Scalia y Anthony Kennedy (Ronald Reagan); Clearence Thomas (George Bush), y el actual presidente, John Roberts y Elena Kagan (George W.Bush).
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