29 de noviembre 2013 - 00:00

Corte se endurece con Códigos y se alista para nuevos cruces

Enrique Petracchi, Ricardo Lorenzetti y Julio Piumatto
Enrique Petracchi, Ricardo Lorenzetti y Julio Piumatto
La aprobación del proyecto de reforma del Código Civil en el Senado dominó las conversaciones ayer en la Corte Suprema de Justicia. En un plenario de buena asistencia (faltó Eugenio Zaffaroni), Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco llevaron el hilo conductor al momento de exponer las críticas a las modificaciones instaladas desde el oficialismo al proyecto que elaboraron estos justices junto a la exministra de la Corte mendocina Aída Kamelmajer de Carlucci. Diciembre ya se avecina como un mes de nuevas tensiones. A las diferncias de plano legislativo se suman ahora también los primeros sondeos hacia la Jefatura de Gabinete para conocer mejor los plazos necesarios para la firma de Jorge Capitanich que debe autorizar el último incremento salarial del año que pretenden los justices para aumentar los sueldos de todos los empleados del Poder Judicial (el sindicalista Julio Piumatto, cercano a Hugo Moyano, ya ha comenzado mostrarse inquieto).

Lorenzetti y Highton de Nolasco informaron a sus pares que en los últimos días conversaron con los juristas que integraron la comisión redactora del proyecto de reforma del Código. "Nosotros logramos configurar un texto armónico, moderno y coherente, que nada tiene que ver con lo que se está votando en el Congreso", se escuchó ayer en el salón de plenarios.

Previsible: aunque nunca lo dirán en voz alta, para los integrantes de dicha comisión los técnicos del Ministerio de Justicia y los legisladores que integraron la Comisión Bicameral carecen de conocimientos técnicos como para modificar un texto de tal envergadura jurídica. A este panorama se suma el hecho de que la mitad de los diputados que deberían convertir en ley el proyecto cuando se retome la agenda legislativa ni siquiera lo conoce. Estos también podrían imponer sus modificaciones. Se torna cada vez más evidente el porqué de la decisión de los ministros de participar en las discusiones del Congreso.

En un acuerdo más solemne de lo habitual, el resto de los ministros escucharon esas conclusiones en silencio. Las últimas resoluciones han generado un clima ceremonial y distante que abarca tanto el cónclave como las pequeñas charlas que suelen servir de epílogo, en los pasillos, rumbo a las vocalías. Intercambios sigilosos y útiles para conocer con menos formalismos las verdaderas percepciones, como por ejemplo, en el caso de Enrique Petracchi quien se ha convencido -luego de algunas llamadas de altura- de que el proyecto se extinguirá en el trámite de la Cámara Baja. Pronóstico que también tiene su handicap entre ciertos legisladores oficialistas.

Anoche Lorenzetti partió de viaje al exterior. No estará en el almuerzo planeado para el 4 de diciembre, en el cual debía exponer ante ejecutivos y abogados de grandes empresas. La táctica es por demás apropiada: desde hace diez días estos letrados avisaban a los organizadores su decisión de no concurrir. Efectos colaterales del fallo por la ley de medios al cual le siguió un duro comunicado contra la Corte por parte de los abogados de los grandes estudios.

Un detalle para tener en cuenta: de ese grupo de abogados, que también le reprochan a Lorenzetti variados aspectos de la reforma del Código, saldrá el candidato a ocupar el asiento de los letrados de la Capital en el Consejo de la Magistratura. Novedad que ayer circulaba a la par de que, para esa misma elección, ya mide sus chances, por el estamento de los magistrados, la jueza federal chaqueña Zunilda Niremperger, de la ciudad de Saenz Peña y que conoce de cerca la tarea de Capitanich en la provincia norteña.

El próximo acuerdo de la Corte será el 10 de diciembre. Para ese entonces Lorenzetti espera los primeros borradores de las tres comisiones de jueces que organizó para plantear propuestas de eventuales reformas en el fuero penal. Se trata de magistrados de la Casación Penal, los Tribunales Orales Federales y la Cámara del Crimen. El secretario de la Corte, Alfredo Kraut, se dedica desde la semana pasada a contactar a los coordinadores de estos grupos para conocer los avances de cara al deadline impuesto por la Corte para el 23 de diciembre. Para el máximo tribunal es clave el grupo de jueces de cámara de tribunales orales ya que, de los tres, es el que ofrece mayor despliegue geográfico y donde se escuchan relatos exasperantes por subrogancias insólitas como es el caso del cuarto juez del juicio oral por la tragedia ferroviaria de la estación Once: se trata de un magistrado con despacho en Tierra del Fuego.

Además, en esa comisión que dirige la jueza Karina Perilli (del fuero penal económico) atiende Ivana Bloch, que ha relevado los tribunales bonaerenses y que tiene línea directa con la Corte ya que su carrera comenzó en la vocalía de Carlos Fayt.

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