Como suele suceder, las partes acordaron formar «grupos de trabajo» para estudiar el tema, conformados por representantes del Central, el Ministerio de Industria, los empresarios y las entidades financieras. Esas comisiones (un total de diez) que ya funcionan en Industria incluirán gradualmente a representantes de las principales entidades financieras.
Ayer los industriales volvieron a pedir créditos «blandos», a tasa fija no mayor del 13% anual, y a plazos de hasta 15 años. Sin embargo, los bancos esgrimieron dos argumentos bastante contundentes:
En este punto fueron significativas las intervenciones de Carlos Heller (Credicoop) y de Marcelo Fernández (titular de la CGERA), dos hombres de posturas cercanas al Gobierno. El banquero afirmó que su entidad tiene una enorme capacidad prestable excedente, pero que las pymes no se acercaban a pedirla porque en general no pueden ser objeto de crédito en razón de irregularidades contables, laborales, fiscales, etcétera.
Lo apoyó el textil Fernández quien relató que un asociado le había pedido una ayuda para «mover» un crédito que estaba frenado en una entidad financiera; el dirigente fue al banco y el oficial de crédito le mostró el legajo; el solicitante figuraba como monotributista con ingresos de $ 3.000 mensuales... «Ambas partes tenemos responsabilidad en la dificultad del acceso al crédito», agregó.
A la convocatoria concurrieron además José Ignacio de Mendiguren y el rosarino Guillermo Moretti (UIA); Osvaldo Cornide (CAME). Francisco Dos Reis (APYME) y Juan Carlos Lascurain (metalúrgicos). El sector bancario estuvo representado por los presidentes del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega; del Patagonia, Jorge Stuart Milne; del Santander Río, Enrique Cristofani, del BBVA Francés, Ricardo Moreno, del Provincia de Buenos Aires, Gustavo Marangoni y del Itaú Sergio Feldman.
La más enérgica en el ataque a los bancos fue Giorgi: la ministra poco menos que los instó a que presten «todo lo que tienen» a tasa fija y a largo plazo; cuando algún banquero intentó tímidamente explicarle que había normas que cumplir, impuestas por el propio Banco Central, la funcionaria le respondió que los bancos tenían que ser socios de las empresas a las que les prestan, y correr sus mismos riesgos.
El momento tenso se saldó cuando otro banquero afirmó que todas esas dudas iban a quedar disipadas en las comisiones tetrapartitas, cuya fecha de inicio de funcionamiento no fue definida.

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