4 de julio 2012 - 00:00

Crece escándalo en Londres por maquillaje de las tasas

Los máximos responsables del escándalo de la Libor del banco Barclays, su presidente, Marcus Agius; el CEO, Bob Diamond, y el director de operaciones, Jerry Del Missier.
Los máximos responsables del escándalo de la Libor del banco Barclays, su presidente, Marcus Agius; el CEO, Bob Diamond, y el director de operaciones, Jerry Del Missier.
Londres - El presidente ejecutivo de Barclays, Bob Diamond, renunció ayer a su cargo tras ser cuestionado por políticos y reguladores, mientras el banco defendía su accionar en un escándalo de manipulación de la tasa de interés Libor que abarca a una decena de entidades y amenaza con arrastrar al Gobierno y al Banco de Inglaterra. «La presión externa impuesta sobre Barclays ha alcanzado un nivel que amenaza con dañar a la franquicia. No puedo dejar que eso suceda», dijo ayer Diamond, de 61 años, en un comunicado.

Los términos de su indemnización no fueron anunciados, aunque Sky News citó fuentes de accionistas diciendo que el banco pediría a Diamond que renuncie a casi 20 millones de libras esterlinas (u$s 30 millones) en bonos. Barclays luego divulgó un memorando interno de 2008 de Diamond, entonces jefe de banca de inversión, sugiriendo que el vicegobernador del Banco de Inglaterra, Paul Tucker, había dado a Barclays un aliento implícito para manipular las tasas hacia abajo en el peor momento de la crisis financiera, a fin de presentar una mejor situación. De acuerdo con el memo, Tucker dijo a Diamond que había recibido llamados de funcionarios del Gobierno. En el texto, el saliente presidente ejecutivo de Barclays informó que le habían dicho que «no es necesario que siempre estemos tan arriba como hemos estado recientemente».

La renuncia de Diamond fue un cambio repentino, horas después de que él dijera que estaba en sus manos remediar el problema en el tercer mayor banco británico, multado en casi u$s 500 millones por su parte en la manipulación de la tasa intercambiaria londinense referencial usada en distintos activos, desde derivados hasta créditos para el hogar.

El primer ministro británico, David Cameron, había anunciado una investigación parlamentaria tras pedir que Diamond se responsabilice del escándalo, y la Autoridad de Servicios Financieros también había aumentado la presión sobre la directiva. Ayer, el presidente de la Autoridad, Adair Turner, dijo que él había tenido conversaciones privadas con Barclays desde el viernes por la mañana sobre la necesidad de un «cambio cultural» en el banco. «Comunicamos a la Junta que ésas eran las cuestiones que ellos tenían que pensar, pero que dependía de ellos decidir si podrían lograr ese nivel de cambio bajo la actual conducción», dijo. Diamond envió una larga carta el lunes a los empleados en la que manifestaba su determinación de continuar. Pero él y la Junta decidieron que debería renunciar más tarde el mismo día, cuando Cameron y el ministro de Finanzas, George Osborne, anunciaron la investigación.

Los políticos y los diarios se centraron en el escándalo, que reveló mensajes de correo electrónico de banqueros que se felicitaban entre sí con ofertas de champán por ayudar a manipular las cifras. El caso ha sido considerado un ejemplo de la cultura de irregularidades en un sector que siguió a flote con enormes rescates financiados por los ciudadanos. La renuncia de Diamond es «un primer paso hacia un cambio de cultura, hacia una nueva era de responsabilidad que necesitamos ver», dijo Osborne a la BBC. «El presidente (del directorio) de Barclays me llamó por teléfono anoche para comunicarme que ésa era la decisión del directorio y del señor Diamond, y creo que el señor Diamond tomó la decisión correcta», dijo Osborne.

Diamond comparecerá hoy ante una comisión parlamentaria que investiga el escándalo, donde su informe sobre la actitud del Banco de Inglaterra hacia la manipulación de la tasa de interés en el momento probablemente ocupe el centro de atención. El saliente presidente Marcus Agius liderará la búsqueda de un nuevo presidente ejecutivo, a pesar de haber anunciado su propia salida inminente un día antes. En años recientes, el banco, de 322 años de antigüedad, había ostentado una agresiva cultura alentada por Diamond, primero como jefe de banca de inversión y luego como presidente ejecutivo.

Barclays admitió que entregó estimaciones falsificadas a la baja de sus costos de financiamiento para calcular las tasas interbancarias desde fines de 2007 hasta mayo de 2009, un momento en el que Diamond conducía la banca de inversión. Las estimaciones de las tasas que los bancos se pagan entre sí se usan para calcular la London Interbank Offered Rate, o Libor, que se utiliza en contratos en todo el mundo por más de 300.000 billones de dólares. Al manipular las cifras, los bancos podían dar impresiones favorables de su propia fortaleza financiera. Barclays dice que presentó cifras bajas porque pensaba que los rivales estaban haciendo lo mismo y que las tasas más altas habrían hecho que luciera en problemas.

Agencia Reuters

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