15 de octubre 2013 - 00:00

Crece recelo de las monarquías árabes

El canciller saudita Saud al Faisal es el encargado de  expresar la desconfianza de su país a la apertura de negociaciones entre EE.UU. e Irán.
El canciller saudita Saud al Faisal es el encargado de expresar la desconfianza de su país a la apertura de negociaciones entre EE.UU. e Irán.
Dubái - Las monarquías petroleras del Golfo Pérsico ven con recelo el inesperado acercamiento diplomático entre Estados Unidos, su aliado tradicional, e Irán, su principal rival, al que acusan de tener ambiciones hegemónicas en la región.

Las seis ricas monarquías petroleras sienten "temor y aprensión" tras el espectacular cambio en la política entre Washington y Teherán, dijo el director del Gulf Research Center, Abdel Aziz Saqr, cercano a los medios políticos sauditas.

Aunque los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita) consideran que el acercamiento entre estas dos naciones puede contribuir a mejorar la seguridad regional, expresan también sus reservas "sobre las concesiones" de Washington a Teherán, añadió este analista, según el cual "no puede haber un acercamiento sin concesiones".

El nuevo presidente iraní, Hasán Rohaní, multiplicó, al margen de la reciente Asamblea General de la ONU en Nueva York, sus esfuerzos por seducir a los países occidentales. Su empeño fue coronado luego por una conversación telefónica con su par estadounidense, Barack Obama.

Además de este contacto sin precedentes desde la ruptura de las relaciones entre ambos países en 1980, los iraníes aceptaron retomar las negociaciones sobre su programa nuclear, que según las potencias occidentales e Israel tiene fines militares, lo que Teherán desmiente.

Ahora, con la disminución de las presiones internacionales contra Teherán, Irán buscará "ampliar su influencia regional e intervenir más en los asuntos de sus vecinos", vaticinó Saqr.

Las monarquías sunitas del Golfo acusan al Irán chiita de promover el descontento de las comunidades chiitas en Bahréin, Arabia Saudita y Yemen.

Saqr subraya además que el acercamiento estadounidense-iraní se produjo "en un contexto de recelo" entre las monarquías del Golfo y Washington, sobre todo respecto de la guerra en Siria.

Arabia Saudita, líder del Consejo de Cooperación del Golfo y principal apoyo de la oposición siria, estaba a favor de una intervención militar estadounidense contra el régimen de Bashar al Asad, que finalmente no tuvo lugar.

¿Traición?

"Mientras esperábamos el prometido ataque contra el régimen sirio, Obama atacó a sus aliados"
, estimó el columnista saudita Abderrahman al Rached.

"No entendemos por qué Obama decidió abrir la puerta, que hasta ahora había permanecido cerrada, a un régimen considerado maléfico por los presidentes estadounidenses" que se sucedieron en la Casa Blanca, añadió este periodista en el diario árabe Asharq al Awsat.

Para el analista Abdelwahab Badrakhan, que reside en Londres, los temas sirio e iraní están vinculados. "Occidente necesita a Irán", principal aliado regional del régimen de Al Asad, para negociar una solución al conflicto en Siria.

"Pero Irán no hará eso gratis. Teherán sacará beneficios en cuanto a su programa nuclear y a su influencia en países como Irak, Siria, Líbano y Bahréin", advirtió el especialista.

Según Samir Altaqi, director de Orient Research Center con sede en Dubái, los países del Golfo deben ser asociados a cualquier negociación futura sobre el "rol regional" de Irán. Si no, estarán "obligados a actuar según sus propios intereses", explicó.

Los países petroleros del Golfo tienen varios medios a su disposición para influir en la toma de decisiones en Washington, según Saqr.

"Además de un trabajo de lobby en el Congreso, pueden vincular su moneda a una canasta de divisas y no únicamente al dólar", explicó. "De esa manera enviarían un mensaje claro sobre su recelo ante el acercamiento entre Teherán y Washington", sostuvo este experto.

Agencia AFP

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