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Crecen en México la violencia narco y desconfianza en Calderón
Se ha hecho común en Ciudad Juárez, el emblema de la violencia en México, ver a policías corriendo armados por las calles y enfrentándose a tiros con los sicarios del narcotráfico (izquierda). La estrategia de lucha frontal del presidente Felipe Calderón (derecha) por ahora no da los resultados previstos.
Nada indica que las cifras de muertos, superiores a las que se estimaban, puedan bajar en lo inmediato. Al contrario, casi 3.500 asesinatos relacionados con el narcotráfico en el primer trimestre, según un informe que el Gobierno envió al Congreso, anticipan que 2010 podría marcar un nuevo récord de este tipo de crímenes, que pasaron de 2.837 en 2007 a 9.635 el año pasado.
El miedo de los mexicanos se refleja en una encuesta difundida por la consultora local Mitoksky, sobre 3.000 consultados. Un 42% considera que, con la actual estrategia gubernamental, las cosas seguirán igual, y un 22%, que la situación empeorará. «Sólo un 23% piensa que al final el presidente logrará ganar esta guerra», arrojó la consulta.
Impacto
Por caso, en un hecho de alto impacto, un combate entre policías y narcotraficantes el miércoles de la semana pasada en una avenida colmada de hoteles de Acapulco dejó siete muertos. De ellos, al menos cinco fueron personas atrapadas en el fuego cruzado: una madre y sus dos hijos, un taxista y un peatón, según el balance final entregado por la fiscalía.
Casos similares de enfrentamientos en las calles se multiplicaron los últimos meses, especialmente en ciudades de los estados del norte del país, donde los carteles se disputan las rutas hacia Estados Unidos, creando temor en los pobladores.
En este marco, el Gobierno se vio forzado a cambiar la estrategia en Ciudad Juárez, al ordenar el reemplazo del Ejército en las tareas de vigilancia urbana por 5.000 policías federales, desandando el camino emprendido hace dos años.
El nuevo esquema no significa un retiro de los soldados de Ciudad Juárez, en la que se produjeron 2.660 asesinatos en 2009, sino un cambio de funciones, ya que tendrán «el control de la zona rural y en las comunidades ubicadas en el Valle de Juárez», además de controles de acceso a la ciudad, informó el vocero de la Policía Facundo Rosas. Del Operativo Coordinado Chihuahua participarán también 2.800 agentes municipales y 200 estatales.
El nuevo programa Todos somos Juárez fue pergeñado después del asesinato de 16 jóvenes que asistían a una fiesta el 31 de enero, que generó una ola de indignación, y tiene como contracara un fortalecimiento de redes sociales para los sectores más vulnerables.
El mandatario Felipe Calderón reconoció el jueves pasado, en un discurso ante empresarios turísticos, que México paga un alto precio por la violencia del narcotráfico, aunque intentó minimizar las muertes de civiles que, dijo, «son las menos» y las cifró en un 5%, generando críticas de la oposición.
Calderón declaró, tras asumir en diciembre de 2009, una estrategia de «guerra» contra los carteles e involucró a los militares con el despliegue de unos 50.000 soldados para apoyar y reemplazar a la Policía, especialmente en las ciudades fronterizas del Norte.
Esa estrategia permitió capturar o dar muerte a una veintena de capos y la detención de cientos de operadores y mandos medios, pero que al mismo tiempo exacerbaron la violencia.
«Hay golpes contra los carteles, como detenciones y la caída de algunos jefes, es cierto, pero también es cierto que la violencia no se ha detenido e incluso tiende a aumentar, pese a la militarización del conflicto, y ése es un indicador de que estamos lejos de una solución», consideró Raúl Benítez, investigador universitario en seguridad nacional y relaciones con Estados Unidos.
Agencias AFP y EFE


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