El iceberg de 6.500 kilómetros cuadrados, el más grande de la historia, que se desprendió el miércoles del segmento Larsen C de la Antártida, no tendrá movimientos "significativos" ya que en esa zona del mar de Weddel hay abundante hielo marino que dificulta su desplazamiento.
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"A partir del análisis de la información disponible, se estableció que el témpano recientemente generado no tendrá una deriva significativa y que posiblemente quede varado con poco desplazamiento hasta que por efecto de temperatura, viento y corrientes comience su derretimiento", explicaron desde el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), que depende de la cartera que conduce Julio Martínez.
El SHN realiza la vigilancia de los sectores antárticos que puedan generar el desprendimiento de hielo de origen terrestre hacia el mar y convertirse de esta manera en témpanos a la deriva. "La ruptura se produjo en las últimas horas, luego de un proceso de varios años denominado 'calving'", precisó Defensa en un comunicado.
El último evento similar había ocurrido en 2002, con la fractura de Larsen B y la generación de cientos de témpanos.
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