5 de mayo 2015 - 00:13

Cristina al buró PJ: "Cuenten conmigo" para jugar a ganar

• EN ACTO HOMENAJE A NÉSTOR KIRCHNER POR UNASUR, LA PRESIDENTE LOS RECIBIÓ UNOS MINUTOS EN SU DESPACHO

Cristina de Kirchner encabezó ayer un acto en Casa Rosada por los cinco años de la asunción de Néstor Kirchner en la Unasur y descubrió retratos de su marido y de Hugo Chávez en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Se hizo un tiempo para hablarles a los militantes reunidos en Casa Rosada y luego se juntó, por casi 40 minutos, con un malón de gobernadores del peronismo y les dejó un mensaje sobre las elecciones.
Cristina de Kirchner encabezó ayer un acto en Casa Rosada por los cinco años de la asunción de Néstor Kirchner en la Unasur y descubrió retratos de su marido y de Hugo Chávez en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Se hizo un tiempo para hablarles a los militantes reunidos en Casa Rosada y luego se juntó, por casi 40 minutos, con un malón de gobernadores del peronismo y les dejó un mensaje sobre las elecciones.
 "Cuenten conmigo para ir a donde ustedes crean que sirve que vaya...". Cordial, Cristina de Kirchner ejecutó ayer un gesto largamente demorado: recibió al buró del PJ, dinamitó la presunción -que supo agitar el propio peronismo- de que juega a ganar y se puso "a disposición" para participar de las campañas del oficialismo en las provincias.

"Cuenten conmigo", les dijo a los caciques del PJ que, pasadas las 20, se acomodaron para la charla que, vía Eduardo "Wado" De Pedro, solicitó Eduardo Fellner, gobernador de Jujuy y presidente bianual del PJ en la previa de la cumbre partidaria del viernes en Parque Norte.

Carlos Zannini y Aníbal Fernández se plegaron al malón de goberandores Eduardo Fellner, Daniel Scioli, José Alperovich, Sergio Urribarri, José Luis Gioja, Maurice Closs, Gildo Insfrán, Jorge Capitanich y, entre otros, Juan Manuel Urtubey. Faltó, con una excusa técnica pero en medio de un operativo de distención entre la Casa Rosada y el PJ mendocino, Francisco "Paco" Pérez.

Algo más de 40 minutos se estiró la juntada en la que Presidente dijo, frente a esa tribu experta en conspiraciones, una frase que tuvo el aroma de un vino dulce: "Vamos a hacer todo para ganar". Aunque la sospecha se diluyó los últimos meses, en sectores del PJ reinó durante largo tiempo el temor de que la Presidente hiciese "la gran Menem en 1999" y jugase a que pierda el peronismo.

Validó, además, la convocatoria al Congreso del viernes próximo. "Que vayan todos", arengó en una charla suelta, sin apuros, donde también se habló de la suba de Ganancias que anunció al mediodía Axel Kicillof. Los gobernadores a la salida coincidieron en que la vieron de "buen semblante" y "serena", según la definición de uno.

El gesto se lo devolvieron los visitantes que destacaron el formato de las PASO. Un cacique planteó, en esa línea, que lo ideal sería que la primaria del oficialismo sea ordenada. Scioli, sentado junto a Fellner, a un metro y medio de Cristina de Kirchner, tradujo ese comentario como un guiño a él y un castigo innominado a Florencio Randazzo, sobre quien intendentes y goberandores dejan caer el reproche de llevar adelante una campaña agresiva.

Espera

Diligentes, como esforzados vendedores de rifas, los gobernadores del PJ llegaron bien temprano para construir la oportunidad para verse mano a mano con Cristina de Kirchner. Hicieron tiempo en bares y lobbys de la zona de Casa Rosada para desembarcar, en malón, en busca de la cita. El primer intento fracasó. Cristina de Kirchner llegó sobre la hora del acto.

Fueron, entonces, a sentarse en las butacas que les reservó ceremonial para asistir al acto para recordar los cinco años de la designación de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, organización que promovió Eduardo Duhalde y terminó comandada, hasta su muerte, por el patagónico.

En el acto, Cristina de Kirchner recordó a su marido y a Hugo Chávez. Luego se entregó a un ritual que le fascina: hablarles a los militantes que se juntan en Casa Rosada. Dos dimensiones del mundo K: la militancia que habita los patios (y ciertos despachos) y la cofradía peronista.

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