21 de noviembre 2013 - 00:06

Cristina, del "vamos por todo" al "vamos por más"

• El giro cristinista.
• Pánico por más cambios.
• Un llamado a gobernadores.

Encuentros en el Salón Blanco: Juan Carlos Fábrega, nuevo titular del Banco Central, y la senadora recién casada María Laura Leguizamón. En otro saludo, Carlos Zannini sonrió junto al ministro sciolista de Seguridad, Alejandro Granados, mientras Andrés “Cuervo” Larroque caminaba al frente del salón.
Encuentros en el Salón Blanco: Juan Carlos Fábrega, nuevo titular del Banco Central, y la senadora recién casada María Laura Leguizamón. En otro saludo, Carlos Zannini sonrió junto al ministro sciolista de Seguridad, Alejandro Granados, mientras Andrés “Cuervo” Larroque caminaba al frente del salón.
De regreso, con el luto menguado y un staff que refleja un giro pragmático, Cristina de Kirchner voceó ayer el mandamiento de los días por venir: archivó el "vamos por todo" que orientó sus pasos después del 54% para transitar la más modesta temporada del "vamos por más".

El 27 de febrero de 2012, en Rosario, la Presidente le susurró a la tribuna juvenil -mientras hablaba la intedenta Mónica Fein- la frase "vamos por todo". La balbuceó, sin audio, dos veces mientras invitaba a los militantes a que le lean los labios.

Ayer, después de tomarles juramento a Jorge Capitanich, Axel Kicillof y Carlos Casamiquela, la Presidente tuvo su miniplaza de Mayo en el Palacio de las Palmeras de Casa Rosada y, desde el entrepiso, retocó su hoja de ruta hacia el "vamos por más". Como en Rosario un año y 9 meses atrás, la tropa joven fue la destinataria de la proclama.

La mutación del "vamos por todo" al "vamos por más" excede la semántica política. La Cristina retornada parece haber perdido el pudor por corregirse a sí misma. Un dato sintomático: el lunes, de un plumazo, desplazó a los únicos tres ministros que nombró a fines de 2011 para iniciar su segundo mandato.

Juan Manuel Abal Medina, Hernán Lorenzino y Norberto Yauhar fueron los tres nombres que la Presidente designó al calor del 54%. Son, paradójicamente, los tres que desplazó 96 horas atrás. Traducción: la Presidente desandó el esquema que armó para otro tiempo político y simbólicamente degolló al elenco del "vamos por todo".

La salida de Guillermo Moreno -ausente en la jura- moldeó el otro rasgo de los retoques del gabinete. La entronización de Jorge Capitanich cabalga sobre la impronta ejecutiva del chaqueño y certifica un rasgo político, pero encaja en el carácter de una tanda de cambios esencialmente enfocados en la cuestión económica.

Sablazos

La sospecha de un segundo sablazo agita la sístole y diástole de los ministros. El secretismo con que operó el gabinete justifica el pánico. El lunes el mediodía, Abal Medina llegó a Olivos listo para programar la fiesta del regreso.

Cristina lo saludó fresca y sonriente.

-Juan Manuel, vos sabés que te quiero mucho y que Néstor te quería mucho, pero necesito la Jefatura de Gabinete para Capitanich".

-Por supuesto -balbuceó Abal Medina.

Al atardecer, en Chaco, Capitanich -que recibió la oferta el martes anterior- se enteró de que Axel Kicillof sería el futuro ministro de Economía y lo telefoneó para felicitarlo.

El mecanismo de la reserva y de la toma de decisiones en la intimidad sigue, hasta ahora, intacto.

Ayer, entre los aplausos de la jura, abrumaron los rumores. En una especie de caza de brujas genérica se habló de cambios múltiples. Se susurró que Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, deslizó que no está dispuesto a someterse al mando unívoco de Kicillof, pero que aceptaría que el organismo recaudador se incorpore a la Jefatura de Gabinete.

En Cancillería se aceleró mágicamente la confección de ternas para ocupar butacas diplomáticas libres. El salto de Augusto Costa a la Secretaría de Comercio desintegra el bloque económico del Palacio San Martín -perforado luego de la salida de Cecilia Nahón- y ramificó la intriga.

La vacante que dejará Juan Manzur en Salud es el insumo básico del temor a otro lapicerazo de la Presidente. Sólo el universo pingüino parece a salvo: al margen del antiguo rumor que indica a Andrés "Cuervo" Larroque como sucesor de Alicia Kirchner en Desarrollo Social, no hubo murmullos sobre Carlos Zannini, Julio De Vido y la cuñada presidencial. Son, en la mitología K, las tres vacas sagradas del sur.

Diálogo

En un déjà vu de la derrota de 2009, Cristina remixó otro elemento: como ocurrió luego de aquel derrape electoral, volvió a convocar al diálogo. Se declaró "dispuesta" a "escuchar todas las ideas", aunque pidió que expliquen "cómo se instrumentan. "Que nos traigan las mejores (ideas), que estamos dispuestos a escucharlas, porque no somos cerrados", prometió Cristina.

Citó, aperturista, un ejemplo puntual. Admitió por primera vez que la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue un proyecto de la CTA de Víctor De Gennaro y Elisa Carrió, aunque no citó a la central obrera ni a la dirigente.

El primer episodio político de Capitanich como jefe de Gabinete será transformar esa parrafada de Cristina en hechos. En estas horas, el chaqueño convocará a todos los gobernadores, no sólo los peronistas, a una ronda de reuniones como indicio de que aporta, al menos, otros modos.

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