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Cristina escuchó promesas y reclamos de empresas españolas amigas
Los responsables de Repsol YPF, el catalán Antoni Brufau y el argentino Enrique Ezkenazi fueron los primeros empresrios recibidos ayer en el Palacio de El Pardo por Cristina de Kirchner. Luego habló con los representantes de Telefónica, Abertis, Gas Natural y el Grupo Santander. El Grupo Marsans no fue citado.
Limitado entonces el espacio de la Presidente para recibir a todos los grupos económicos españoles que pidieron audiencia (más de 10, según la fuente local), sólo hubo espacio para que Cristina de Kirchner se encontrara, acompañada por el canciller Jorge Taiana, el secretario legal y técnico Carlos Zannini y el embajador argentino en España, Carlos Bettini, con los jefes de Repsol, Telefónica, Santander, Abertis y Gas Natural. Estas dos, actualmente son las compañías del país europeo con mejor relación con el país.
El temario y el contenido de las conversaciones, para las que la Presidente dedicó la totalidad de la mañana de ayer en la residencia de El Pardo, fueron las siguientes:
El catalán Antoni Brufau y el argentino Enrique Ezkenazi llevaron las buenas noticias de la petrolera, incluyendo la promesa de continuar con el plan de inversiones por u$s 1.800 millones. Pero como este anuncio ya había sido presentado al Gobierno hace 10 días en Buenos Aires, el dúo de accionistas de Repsol avanzó en un tema caro al discurso oficial del Gobierno: la empresa prometió estabilidad laboral y mantener los puestos de trabajo para todos sus empleados contratados en el país. «La industria petrolera es de largo plazo y por ello en Repsol YPF vamos a seguir invirtiendo como lo hicimos hasta ahora, dado que considero que la crisis presenta una oportunidad para trabajar, para optimizar y maximizar en la cadena de producción», fue la optimista frase de Brufau, al abandonar El Pardo.
Los visitantes de este grupo quizá hayan sido los que más reclamos, aunque siempre diplomáticos, le plantearon a Cristina de Kirchner en el encuentro de ayer. Si bien prometieron inversiones por u$s 1.700 millones, «para el desarrollo de las telecomunicaciones», según la frase del presidente Cesar Alierta, presente ayer en El Pardo. Sin embargo, aclaró, que parte de este paquete de inversiones está programado para el proyecto de desarrollo del triple play en el país, para ofrecer a los clientes internet, cable y telefonía en un solo paquete; algo que el Gobierno debería aprobar y que mantiene encajonado hasta nuevo aviso. Alierta habló además de otros dos programas polémicos en su relación con la Argentina. El primero es el de la adopción del sistema de televisión digital por parte del país, que ya tendría sentencia favorable para que sea el esquema japonés el elegido a partir de las presiones de Brasil. Telefónica era el grupo abanderado de los europeos para traer el sistema a la Argentina, y por este motivo continúan las referencias de los españoles sobre el tema. El otro capítulo que fue mencionado por Alierta, es el de Telecom y la posibilidad de que el Gobierno de Cristina de Kirchner le dé la alternativa de continuar manejando la empresa pese a que la central de Italia fue adquirida por los españoles. «Es una cuestión que debe resolver la Comisión de Defensa de la Competencia», se escudaron los argentinos al oír el reclamo de Alierta.
Este grupo, dedicado a la construcción, quizá sea el más optimista en su relación con el país, ya que está viviendo una especie de luna de miel con el kirchnerismo al ser uno de los principales beneficiarios con la reactivación del plan de obra pública que relanzó el Gobierno; comenzando por la ampliación de la avenida General Paz. Así, el presidente del grupo, Salvador Alemany, bendijo a Cristina Fernández de Kirchner ayer en El Pardo por «la normalización de las inversiones en las autopistas de Buenos Aires», ya que se trata de «una muy buena señal para el futuro. «Hemos constatado que estamos en el camino de la normalización de las inversiones en las autopistas de acceso a Buenos Aires», dijo el empresario después de ver a la Presidente. Además de la ampliación de la General Paz, el grupo tiene la concesión del Acceso Oeste y la Autopista del Sol, donde los peajes fueron incrementados entre el 50 y el 100% a comienzos de año. «Hemos coincidido en el análisis de lo que estamos haciendo ahora y en el análisis de futuro. Se va a cumplir con las inversiones previstas», concluyó, visiblemente entusiasmado, Alemany.
Se trata de otra empresa que vive una especie de luna de miel con el Gobierno argentino, luego de los aumentos en el servicio, que en algunos casos superan el 300%. Los invitados fueron, Salvador Gabarró, ejecutivo español, y el accionista argentino Hugo Sigman. Ambos prometieron aumentar las inversiones, llevar gas al conurbano bonaerense y defender el cuadro tarifario oficial.
Ausente Emilio Botín, el enviado del grupo financiero fue el consejero y director Francisco Louzon. Fue el encuentro donde menos se habló de inversiones puntuales (el grupo prometió continuar apoyando el sistema financiero local y no avanzar en mayores ajustes de personal), y más de la situación económica mundial. Louzon es uno de los ejecutivos del sistema financiero español que más cerca está del seguimiento de la crisis financiera económica e internacional. Los testigos afirmaron que Cristina de Kirchner escuchó atentamente al enviado del grupo.


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