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Cristina: estrés, fatiga y dudas por ritmo de campaña
Cristina de Kirchner
El relato oficial sostuvo, ayer, que la mandataria expresó su voluntad de cumplir con su gira mexicana pero que el cuerpo médico presidencial le sugirió no hacerlo. Al rato, vía Cancillería; Héctor Timerman confirmó que la cumbre con Felipe Calderón se reprogramó para el 30 de mayo.
El cuadro de hipotensión arterial de la Presidente es conocido pero, a diferencia de las dolencias que padeció Néstor Kirchner, no es el resultado de una enfermedad de mayor gravedad. Ese era, anoche, el diagnóstico que trascendió desde el Gobierno.
Se admite, sin embargo, que padece fatiga y estrés. La conjunción fue lo que derivó, anteayer, en el malestar que se extendió hasta ayer al mediodía. Otra aclaración K: el estrés y la fatiga, explican, están en los parámetros habituales por la edad y el cargo que ocupa. El martes la Presidente se refugió en Olivos donde la acompañan su hija Florencia y Ofelia, su madre. En estos días se agregó otro habitante: Máximo, el hijo mayor, que se instaló en Buenos Aires por esta semana a pesar de que vive, la mayor parte del tiempo, en Santa Cruz.
Cada vez que ocurre, con algo de visibilidad, la presencia de Máximo en Capital -se afirma que no pisa Casa Rosada: convoca a Olivos o, dicen otros, arma reuniones en oficinas de Puerto Madero- es una usina de especulaciones.
Por otro lado, la crisis de tensión -sin gravedad, se repitió- generó inquietud. Se habló de un «cruce de opiniones», intenso, con Alicia Kirchner. En Gobierno, se negó con vehemencia esa versión. También de enojo por la paliza de trabajadores de UOCRA a docentes santacruceños. Esta última interpretación abona la idea de la somatización de un conflicto político. Kirchner tuvo, sobre todo con la marcha de Blumberg, un evento de esa naturaleza. La inaccesibilidad a Cristina, que padecen dirigentes de todo origen y rango, tiene ese efecto colateral: alimenta presunciones, sospechas y lecturas enrevesadas.
¿Fatigada, con picos de estrés, podrá mantener el ritmo de una campaña? Se cita, frente a eso, un dato: la costumbre de Cristina, potenciada en el último tiempo, de reducir su cantidad de viajes y realizar anuncios y actos vía teleconferencia.
Sensibles a cualquier imprevisto, en el kirchnerismo se sumergen a evaluar variables. La oposición, impulsada por deseos, se aventuró con hipótesis sobre una eventual renuncia a buscar su reelección. En Casa Rosada, ante eso, respondían con ironías. Parece puro ombliguismo: el parte médico de Cristina no acusa aspectos delicados por lo que, llegado el caso, eventuales expresiones de fatiga o estrés, en la medida que no expresan un problema mayor, pueden resolverse con reposo, confiaron ayer desde el Gobierno.
Para abortar especulaciones, la Presidente convocó ayer a Olivos a varios de sus ministros: Amado Boudou estuvo, antes de partir a Washington, dos horas reunido repasando la agenda de su intervención en la asamblea del FMI. Se plegó, luego, Carlos Zannini. El ministro de Economía tuvo que suspender, ante esa convocatoria, una actividad que tenía planificada como parte de su campaña para competir como el candidato K a la jefatura de Gobierno porteño. Durante la tarde dialogó, por teléfono, con otros funcionarios: entre ellos, Oscar Parrilli. Zannini, en tanto, avanza -entre otros asuntos- sobre la reglamentación de la ley de Primarias que podría conocerse hoy.
El capítulo bonaerense de esa ley, en tanto -que «compatibilizó» con el jefe de Gabinete sciolista, Alberto Pérez- se conocería mañana: la última redacción contempla la existencia de listas colectoras y de adhesión.
Con sus reuniones con ministros Cristina interrumpió, de ese modo, la recomendación del «reposo total» que le hicieron sus médicos. Hasta anoche no había previsión de actividad oficial y pública para hoy. Se esperará la evolución de su cuadro para definir, hoy temprano, si retoma la agenda programada.


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