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Cristina explora rubro que reparte ganancias
Hugo Moyano y Héctor Recalde siguen adelante en su campaña por coparticipar ganancias de las empresas. Ayer en la sede de bancarios pidieron derecho a revisar los balances.
Una encrucijada para los trabajadores y el gremio, SUTNA, del sector neumático que accedió al planteo, pero incluyó, en un escenario de catástrofe inminente, una cláusula por entonces -en plena crisis- extemporánea: un esquema de reparto de ganancias.
Acuerdo
«Si participamos de las pérdidas, también queremos participar de las ganancias», se sentó, por aquellos días, a la mesa de negociación Pedro Wasiejko, jefe de SUTNA, y consiguió, en el mano a mano un acuerdo con el presidente del firma, Eduardo Mirardi.
Tres años después, en los balances del período 2003-2004, los trabajadores de Bridgestone cobraron un premio anual de 10 mil pesos, resultado del acuerdo sellado tres años antes, que todavía perdura y que es un caso testigo del sistema de reparto de ganancias.
En medio del debate, promovido por la CGT de Hugo Moyano de fijar un régimen de distribución de utilidades con los trabajadores, Cristina de Kirchner podrá, hoy, explorar el rubro -neumáticos- donde está vigente el mecanismo de reparto de ganancias.
Este mediodía, la Presidente participará de los fastos por los 100 años de la empresa Pirelli, en Merlo, y tendrá la oportunidad de orbitar una actividad que tiene la particularidad de que en estas días enfrente a empresarios con gremios, ante el silencio oficial.
En el centenario de la firma -la quinta a nivel mundial-, Cristina estará con el CEO de Pirelli, Marco Tronchetti Provera, se mostrará con el gobernador Daniel Scioli y se hará escoltar por la ministra de Industria, Débora Giorgi, además del alcalde local, Raúl Othacehé.
Modelo
Competidora de Pirelli, con una planta con 1.250 operarios en Lavallol, Bridgestone -de capitales japoneses- es un caso atípico que quedó bajo observación por ser el único en el país donde se aplica un régimen de distribución de ganancias con los trabajadores.
El acuerdo, que sellaron Minardi -desde febrero pasado, presidente de Operaciones de la firma para América- y Wasiejko, prevé que cuando las ganancias superan el 6%, el excedente se distribuye, por tercios, entre los trabajadores, inversión y mejora del producto.
En 2001 no parecía un exceso de optimismo, sino una fantasía. Con la economía en picada, hablar de reparto de ganancias -en tiempos de recesión y baja de salarios- sonaba a consuelo simbólico. Tres años después, cada trabajador cobró un plus de 10 mil pesos.
Al año siguiente, el premio fue de 5 mil pesos y en el período posterior superó los 2 mil. Desde 2007, como la rentabilidad no superó el 6% -en 2009 fue del 5,7%, con un volumen de ventas de unos 600 millones de pesos- y, por tanto, no hubo participación para los trabajadores.
Diferencia
El modelo Bridgestone-SUTNA (que disparó, a su vez, un conflicto con la AFIP, porque cuando hubo pagos extras se descontó Ganancias) difiere del que impulsa desde la CGT el diputado Héctor Recalde, que plantea que el 10% de la rentabilidad vaya a los trabajadores.
El proyecto cegetista alcanza a las empresas con más de 300 empleados y no fija un piso, como ocurre con Bridgestone Argentina, desde el cual comienza el reparto de ganancias, aunque, también, la participación es menor: del 10%, mientras que SUTNA logró el 33%.

