La oposición eligió un camino sinuoso ayer para criticar a Cristina de Kirchner por su viaje primero a Washington y luego a El Salvador en su intento de mediar en la crisis de Honduras, mientras la Argentina se debate entre el impacto político de las elecciones y la epidemia de gripe A sin control.
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Desde la UCR se expresó ayer el «repudio al golpe de Estado en Honduras que depuso al presidente Manuel Zelaya, impedido en las últimas horas su regreso al país». Pero no ahorraron cuestionamientos a que Cristina de Kirchner haya viajado personalmente a EE.UU. y luego se arriesgara con el avión presidencial hasta El Salvador para una gestión acompañada del paraguayo Fernando Lugo y el ecuatoriano Rafael Correa.
El comunicado del radicalismo comenzó aclarando que «La UCR se solidariza con el pueblo hondureño y brega por una solución pacífica que restituya el orden democrático y la constitucionalidad en el país centroamericano. La democracia brinda la libertad de expresión, de opinión, de deliberación y de participación en cada Nación y, por lo tanto, los mecanismos de resolución de cualquier conflicto».
Pero luego llegaron las críticas: «En el mismo sentido, el radicalismo solicita a la presidente Cristina Fernández de Kirchner que, a través de la Cancillería y sus representantes en organismos internacionales, contribuya a la búsqueda del diálogo en Honduras», es decir, que se maneje frente a la crisis hondureña tal como lo hicieron Chile o Brasil, por ejemplo. Y por si quedaban dudas se pide que «evite cualquier sobreactuación ya que la pandemia de gripe A que afecta nuestro país requiere la mayor atención y coordinación de acciones en el más alto nivel del Gobierno por el riesgo de contagio y cambio en las condiciones de vida a que somete a la población toda».
Los radicales no fueron los únicos en protestar por el viaje fallido de la Presidente para reinstalar en el poder a Manuel Zelaya. Desde el peronismo, Mario Das Neves, ya en campaña para 2011, también se ensañó con la Casa Rosada: «No ha actuado bien porque no hubo una decisión de la OEA ni de varios presidentes acompañando el regreso de Zelaya. Hoy por hoy, es muy importante que la Presidente esté en la Argentina. La posición que ha tenido el Gobierno argentino ante los organismos internacionales me parece excelente, pero el canciller Taiana debería dar un paso al costado, ya que no ha actuado bien porque no hubo una decisión de la OEA ni de varios presidentes acompañando el regreso de Zelaya».
Tampoco Das Neves fue el único peronista involucrado en las críticas a ese viaje. Muchos kirchneristas no comprendían por qué en medio de un recambio de ministros y cuando el oficialismo no termina de asumir la dimensión de la derrota del 28 de junio. Cristina de Kirchner partía a Centroamérica a una misión casi sin posibilidades de éxito inmediato, aunque el fin fuera absolutamente loable.
Hasta hubo escenas de preocupación el domingo por la noche cuando ni siquiera existía confirmación de la llegada de la Presidente a El Salvador y más tarde por el contenido que tendría la conferencia de prensa que dieron Lugo, Correa y Cristina de Kirchner tras el frustrado intento de Zelaya de volver a Tegucigalpa.
«Mientras ella hablaba en El Salvador, acá se organizaba la reunión de ministros de Salud para ver adónde íbamos con la gripe A», se lamentaban ayer en el bloque oficialista de Diputados reconociendo que era difícil oponerse a la críticas del radicalismo y de Das Neves a ese viaje.
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