5 de abril 2011 - 00:00

Cristina sella pacto con De la Sota, pero autoriza colectora K

José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti, Oscar Aguad, Luis Juez
José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti, Oscar Aguad, Luis Juez
Se vieron 40 días atrás en Olivos. Sin flashes ni testigos. La cita, secretísima, fue invocada en Casa Rosada como una certificación de que Cristina de Kirchner sella, en persona, a su antojo, los pactos políticos. El bendecido fue, esa vez, José Manuel de la Sota.

En un movida a cuatro bandas, la Presidente pidió adelantar la elección cordobesa, negoció para que De la Sota sea su candidato oficial, exigió prioridad en el diseño de la lista de diputados nacionales y no desechó la opción de autorizar una colectora K.

En las últimas 72 horas se eslabonaron dos episodios que destrabaron una demorada visita de Cristina a la provincia: Juan Schiaretti decretó, el viernes, el 7 de agosto para la votación cordobesa y el PJ normalizó, ayer, vía interna, sus papeles partidarios.

Despejados esos asuntos, la Casa Rosada confirmó su desembarco, mañana al atardecer, en la provincia para inaugurar obras -en algún caso in situ; en otros, on line-, con ropaje institucional y formulismos de gestión, pero, en esencia, para lacrar su pacto con De la Sota.

Pragmática, Cristina terminó de asumir que -aun con reservas y cierto disgusto- el exgobernador es el candidato mejor rankeado del peronismo para cuerpear con Luis Juez y la UCR para retener la provincia. Un año atrás, se consideraba territorio perdido.

La batalla cordobesa se fijó el domingo siguiente a la segunda vuelta porteña. Y una semana antes de la primaria nacional. Se craneó, en Balcarce 50, alinearla con esa votación para construir con el «arrastre» de Cristina, pero la idea se desechó: técnicamente se juzgó impracticable.

Córdoba estrena, en agosto, un sistema de boleta única. Ensamblarlo con una elección de carácter federal, como las primarias, implicaba renunciar a una reforma que Schiaretti consensuó con las universidades porque, en caso de simultaneidad, debía regir la ley nacional que no contempla el esquema de boleta única.

En su paso por Córdoba, Cristina se mostrará con Schiaretti, que repudió, en las últimas horas, el bloqueo al diario La Voz del Interior. Es un indicio: hay protocolos locales, imperceptibles desde Olivos, que pueden interferir en los acuerdos.

No había precisiones anoche sobre la presencia o no de De la Sota. El exgobernador viaja periódicamente a Brasil. Según trascendió, el fin de semana partió hacia allí con pasaje de regreso previsto para el viernes.

Estará entre los anfitriones Daniel Giacomino, el exjuecista que gobierna Córdoba capital. Podría ser, en la lotería final, liberado con una colectora K. ¿Y si una boleta bis, que rescate 4 o 5 puntos, impide una victoria del peronismo? Es la queja de los cordobeses.

El destino de Eduardo Accastelo, alcalde de Villa María, intentó una versión ultra-K, está en suspenso. Lo mismo Schiaretti: le proponen que compita por la intendencia capitalina, pero evade una definición. En el PJ aseguran que es el único que podría derrotar a Ramón Mestre.

Por ahora, el gobernador se quedó con la butaca peronista: con boleta única, fue proclamado presidente del partido.

Olga Riutort, ex de De la Sota, también juega ese partido. Pero perdió, el domingo, la interna por autoridades partidarias y quedó diezmada. Se impuso Dante Heredia, aliado a Ricardo Moreno, segundo de la CNC, que se anota para la competencia por la alcaldía mayor de la ciudad.

Moreno fue, en la interna peronista, una figura central: arrasó en una zona populosa, llamada La Matanza cordobesa.

Fue una elección forzada por la Justicia: el juez federal Ricardo Bustos Fierro ordenó una votación luego de una larga temporada de acefalías y entreveros.

El pacto Cristina-De la Sota, en el que todavía no hay casillero definido para Schiaretti -quedará para octubre la boleta de diputados nacionales, pero la Presidente pidió tener predominio en su confección para sumar bancas para enfrentar su segundo mandato-, contempla, además, una negociación respecto del vice.

La Casa Rosada sondea nombres. La Presidente pidió que le propongan figuras femeninas. Quiere, en ese territorio, aplicar la misma lógica que plantea para la provincia de Buenos Aires: que el vice tenga empatía directa con Olivos.

Observan un esquema de tercios entre el PJ, la UCR -donde puntea Oscar Aguad- y el juecismo que, se envalentonan, podría desequilibrar una presencia efectiva de la Presidente en la campaña. La visita pautada para mañana será, en cierto modo, un ensayo.

Es un libreto conocido: el mentado efecto Catamarca, que tuvo su correlato en Chubut, con la remontada de Carlos Eliceche, el candidato K.

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