Crítico, Mariotto arma espacio propio en (velada) clave post-K

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• Se llamará Proyecto Nacional.
• Pacto con Scioli posoctubre.
• La teoría del ADN K.
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Gabriel Mariotto tiene una hipótesis sobre el sablazo electoral del 11-A. Su teoría es que Cristina de Kirchner erró al seleccionar a Martín Insaurralde como candidato top del FpV bonaerense y que en su lugar debió entronizar a una figura con ADN K del que, afirma, carece el alcalde de Lomas.

"Nadie vota fotocopias. Antes que una copia, se vota al original" es la frase que suena cerca del vicegobernador para explicitar, en boca de un tercero innominado -quizás imaginario- que Insaurralde es un clon K de Sergio Massa.

La comparación no es una fantasía de Mariotto: la Presidente, hasta no hace mucho, se refería al lomense como "nuestro Massa". Hay, es cierto, una antigua tirria entre el vice y el primer candidato a diputado que parece contaminar todo análisis.

Excluido de las boletas del FpV, el vice pataleó por el modo en que La Cámpora se movió en esa etapa aunque su crítica fue reservada y, tras esos chispazos, volvió a hablar seguido con Eduardo "Wado" de Pedro y, aunque menos, con Andrés "Cuervo" Larroque, jefes invisible y visible -en ese orden- del neocamporismo.

Subyace en sus quejas la lectura de que fue el fronting K para arrinconar a Daniel Scioli pero, a la hora de los premios, el mariottismo no consiguió lugares en las listas.

Juan Manuel Pignocco, el secretario administrativo del Senado bonaerense puesto por el vice, figura en el décimo escalón de diputados del conurbano sur pero no por mariottista sino porque reporta, sin filtros, a La Cámpora.

Antes de fin de año, Pignocco podría se desplazado de esa butaca como parte de un jugada que planea Mariotto para después de las elecciones de octubre, cuyo movimiento más visible será el lanzamiento formal -con el que ya hizo algunos ensayos- de un espacio propio llamado Proyecto Nacional que, a priori, será una línea interna K que podría convertirse en partido político.

En el Senado hablan de "kirchnerismo crítico" pero Mariotto y los suyos marcan la cancha con una premisa: "Siempre dentro del FpV". Dicen, así y todo, que después del 27 de octubre empezará a regir otro reloj político y aunque rehúsan hablar del término, opera en una sintonía: el poskirchnerismo.

Diálogos

La teoría del ADN K, del que según Mariotto carece Insaurralde, explicó antes los encontronazos con Scioli con quien, ahora, parece haber entrado la empatía. Las 96 horas terribles previas al cierre de listas, el vice habló varias veces con el gobernador ante los rumores de un acuerdo entre Massa y los sciolistas.

Luego de conocidas las listas del FpV, el que llamó al vice fue Scioli.

"Va a ser una campaña dura: yo me voy a poner al frente" le pronosticó el mandatario. Los contactos se intensificaron las semanas siguientes al punto que Scioli logró que, al menos por un rato, Insaurralde y Mariotto archiven su enemistad y compartan un acto en La Plata. Una foto registra el episodio.

Desde entonces, aunque por carrilles separados en el pulso de la campaña, la fórmula que diseñó Cristina de Kirchner en el 2011 y que durante el primer año de ejercicio fue un matrimonio sin consentimiento de las partes, se mueven "espalda con espalda".

Existe, de facto, un pacto de convivencia que podría adquirir mayor volumen y visibilidad sobre fin de año si, como se espera, Scioli introduce cambios en su gabinete. En ese caso, el vice podría tener una presencia en el staff ministerial bonaerense que no tuvo hasta ahora.

El diálogo con Scioli no excluye otros enlaces. Mariotto mantiene vínculos fluidos con, entre otros gobernadores, el chaqueño Jorge "Coqui" Capitanich y el entrerriano Sergio "Pato" Urribarri, dos caciques provinciales con expectativas de entrar en la grilla presidencial de 2015.

Hay, además, terminales que unen al vice con Massa, sobre todo a partir de la irrupción del bloque del Frente Renovador que preside el ultramassista Jorge D'Onofrio. Mariotto le transmitió a Scioli que esa bancada no tiene ánimo de interferir.

En paralelo, se observa otro factor. Aunque, con una elección mala, el FpV encarará 2014 con un bloque de, mínimo, 24 senadores -es decir, mayoría y quórum propio- podrían producirse corrimientos y fugas, sobre todo a beneficio del massismo, que hagan peligrar esa autonomía.

Sobrevuela, más inmediato, otro asunto doméstico del Palacio. En febrero pasado, Sergio Berni fue ratificado como vicepresidente del Senado a pesar de estar de licencia para desempeñarse como secretario de Seguridad nacional y en su lugar juró Fabio Sorchilli, su suplente.

En ese procedimiento, la Cámara baja, que por Constitución debe tener 46, sumó numéricamente 47 senadores porque por una misma banca hay dos senadores: la ganó Berni, que sigue como vice del cuerpo y la ocupa Sorchilli.

Entuerto

Parece inevitable que haya una queja administrativa -quizá antes de que termine agosto- para resolver ese entuerto y Mariotto se lo anticipó a Scioli, antes de que se convierta en un episodio judicial. En La Plata se da por hecho que Berni, más temprano que tarde, deberá dejar la vice del Senado lo que, por otro lado, puede desatar una feroz interna del FpV para ocupar el sillón.

El randazzista Alejandro Dichiara, el matancero Daniel Barrera, el jotapecamporista Santiago Carrera y Cristina Fioramonti de Kunkel, actual jefa del bloque, tienen pretensiones para quedarse con esa cucarda.

En ese eventual tiroteo puede registrarse alineamientos y batallas premonitorias de la carrera de 2015.

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