28 de septiembre 2010 - 00:00

CTA: gesto de unidad; datos antagónicos

Hugo Yasky y Pablo Micheli sellaron, ayer, un acuerdo para espantar el fantasma de la fractura de la CTA. Pactaron, mano a mano, que los sectores que encabezan aceptarán el resultado, sea cual fuere, que difundan la Junta Electoral y, como última alzada, el Tribunal Arbitral.

El entendimiento, rubricado por la tarde, es una señal compartida para preservar la unidad de la central, en medio de las tensiones, las acusaciones cruzadas y la notable diferencia en los datos que, sobre el escrutinio, expone cada uno de las listas.

Yasky y Micheli -además de Pedro Wasiejko de la Lista 10 y Adolfo «Fito» Aguirre de la 1- se comprometieron a aceptar lo que resuelvan los dos organismos respecto del resultado de la votación y, sobre todo, «a quedarnos dentro de la central y seguir consolidándola».

El documento aportó un poco de calma a horas de que la Junta Electoral comience a difundir los primeros datos oficiales. Se espera que entre hoy y mañana ese cuerpo dé a conocer los datos aunque es probable que la discusión derive, luego, al Tribunal Arbitral.

El acuerdo fue el resultado de una serie de negociaciones en las que se ajustaron números y se llegó, en el diálogo reservado, a una admisión: que la diferencia entre ambas listas, más allá de los datos que se vocean, no es superior a los 6.000 votos.

Los matices surgen, luego, según si se computan o no las urnas de Mendoza y Tucumán -impugnadas por Yasky- o si los datos de algunas provincias, como Buenos Aires, Jujuy y Santa Fe, se toman en crudo.

Esta tarde -aunque es más probable que mañana- la Junta Electoral difunda un resultado que, si se confirma la diferencia de no más de 6 mil votos, podría obligar a esperar el resultado al menos 15 días más hasta que se realicen las elecciones suspendidas en la regional Esteban Echeverría-Ezeiza.

Allí hay un padrón de 18 mil votantes por lo que cualquier diferencia menor a ésa podría ser argumento para esperar hasta que se vuelva a votar para confirmar el resultado final.

El acuerdo entre Yasky y Micheli -tuvieron una reunión cordial donde no hubo destrato y hasta redactaron juntos el acta compromiso- surgió como una necesidad ante los ruidos sobre incidentes violentos. Hubo, ayer, rumores de que se tomaría por la fuerza la sede de la CTA en la calle Piedras.

Por ese motivo, y previa notificación a Rodolfo Córdoba, presidente de la Junta Electoral, se decidió cerrar el edificio. A partir de hoy, sólo se franqueará el ingreso a los miembros de ese organismo, a los empleados y a los apoderados de las dos listas.

«De una crisis política se puede volver; de un enfrentamiento violento es más difícil», confió, anoche, un dirigente involucrado en las negociaciones. Por prevención, se decidió entonces cerrar el local.

Eso, sin embargo, no otorga garantías. Ayer, Micheli y Yasky pudieron hablar y acordar los próximos pasos -entre otros una serie de términos de convivencia para el uso de la sede de la central- y se manifestaron mutuamente la voluntad de mantener la CTA.

Laten, en otros campamentos, otros ánimos. Se afirma, por ejemplo, que Víctor De Gennaro y Claudio Lozano son quienes encarnan la postura más dura y que habrían sido reacios a mantener una instancia de negociación con Yasky. En ATE, lo niegan.

En las próximas horas, el gesto de distensión deberá dar lugar a un proceso más ordenado. El clima se distendió, pero esa anestesia parece producto de lo mismo: ambos creen que ganaron la elección. El dilema es cómo reaccionarán cuando la Junta señale a un perdedor.

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