Santiago - La emergencia de los nacionalismos, las aspiraciones políticas de Evo Morales y el cada vez menor consenso en Chile en torno a hacerle concesiones a Bolivia se mencionan como parte de los factores que les han impedido a los dos vecinos restablecer las relaciones diplomáticas interrumpidas desde marzo de 1978.
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"Aquí nos enfrentamos una vez más, como en tantas otras manifestaciones de la historia latinoamericana, con la fuerte impronta del nacionalismo", sostiene Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano de Madrid. Si en Bolivia la pérdida de la salida al mar es vista como una "gran afrenta", en Chile también hay un "reflejo defensivo nacionalista" como respuesta a la agresividad, agrega.
La aspiración de Morales de postularse a un polémico cuarto mandato lo alentaría a seguir con el discurso en contra de Chile que lo llevó a catapultarse de líder cocalero a mandatario con gran apoyo popular.
"Él descubre esa veta y después la desarrolla en toda su magnitud. Es un experto en la construcción del relato, de conmover y apelar a la emocionalidad y eso le ha dado muy buenos resultados", sostiene Paulo Lacoste, académico argentino del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago. La estabilidad política sin precedentes de Bolivia bajo su mando supone un aumento significativo de poder para el mandatario, que adicionalmente celebra el excepcional crecimiento económico alcanzado en los 12 años al frente del Gobierno.
En el caso de Chile, la escalada de tensión ha reducido el apoyo a la causa boliviana afianzando -casi sin contrapeso- la posición oficial de irrestricto respeto al tratado de 1904 que puso fin a la Guerra del Pacífico. "Para Chile es inviable ceder soberanía, porque se estima que la cuestión de la soberanía está regida por el tratado fronterizo de 1904 y es ese el acuerdo nacional que existe", dice Astrid Espaliat, académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
El fallo no supondrá el fin de las fricciones. La misma corte analiza otra demanda que enfrenta a los dos países, esta vez, presentada por Chile por las aguas del Silala -un sistema hídrico andino en la frontera binacional-. Bolivia denuncia que fueron canalizadas artificialmente hacia territorio chileno.
"Me preocupa que algunos políticos y gobernantes no hayan aprendido nada de la historia. Si alguna de las dos partes insiste en tratar esto como un juego donde uno gana y el otro pierde, eso es fatal y augura no buenas noticias al respecto", concluye Malamud.
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