13 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

El siglo y medio de condena que parece le darían a Madoff, si es que prospera el pedido, haría que este artista de las finanzas se diera el último gusto: volver a estafar, porque cumpliría una gran parte menos de la condena. (Es una humorada, pero no menos que la humorada de acumular penas para terminar en cifras absurdas, frente a la posible vida de un ser humano.) ¿Para qué sumar 150, 300, o más años de condena? Con decir «perpetua» se arregla todo. Lo cierto es que Madoff habrá de ser el gran culpable, por estafar. Y muchos banqueros hacedores del desastre hasta recibirán toneladas de dólares para que continúen en una próxima edición. Entrar en transacciones peligrosas o no tener el riesgo calculado si la tendencia se da vuelta creemos que debe ser una falta gravísima para un banquero. Porque debe resguardar la pureza que exige una entidad financiera que administra capital de terceros.

Y si hay dos posiciones frente al cráter de la crisis, lo que se está viendo es que se busca un manto de piedad, evitando la famosa ley de oro del capitalismo: «La quiebra es el riesgo del negocio». Y si una sociedad desaparece, surgirá otra cubriendo ese lugar.

La oportunidad de sacudir el árbol, aprovechar el vendaval, para que caigan los frutos podridos, está cada vez más alejada. Y así como se ve en el cadalso a un Madoff y a casi nadie más, lo que se promete es legislar y apretar las tuercas hacia adelante. Donde muchos de los que debían haber rodado, pagando el precio de esta crisis, aparecerán dentro del nuevo marco y habilitados para seguir haciendo de las suyas.

Quedará para siempre en la hipótesis qué hubiera sucedido, si el que ganaba las elecciones era McCain (ante sus drásticas declaraciones, y opinión, sobre dejar caer a los bancos por grandes que fueran). Es probable que no lo hubiera llevado adelante de modo tan tajante, que una cuestión es ser Gobierno y otra oposición.

Pero también es poco probable que fuera tan liviano con los casos que se presentaron ante Obama. Ésta era la época para poder colocar al capitalismo en caja, hacer entender que el sistema de más libertad es el que reparte tanto premios como castigos. Y que se debe una buena etapa de «purgas» en la colonia de audaces, aventureros, desviados y creídos en que una fortuna se hace caminando arriba de las aguas.

Con tal de poder salir del miedo, el capitalismo lo están emparchando, y ya no aguanta más parches.

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