2 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Hay personas que parecen verlo todo muy claro. Las felicitamos. A nosotros todavía nos parece un trayecto codificado el que nos ha traído hasta la mitad del calendario y sin que podamos distinguir qué diablos está sucediendo, debajo de la superficie de los indicadores. Uno se da la vuelta al mundo, montado sobre los títulos accionarios de todas partes, y encuentra solamente penumbras. En todo caso, sí algo nos comunica esto: que el termómetro de las economías, lo bursátil, nos entrega una temperatura de la que llaman economía real que resulta muy inferior a toda la verborragia que acompaña a muchos de los discursos y conclusiones de «gurúes». Si en verdad ya «lo peor quedó atrás», lo producido en el pasado junio tendría que haber sido mucho más alentador que lo que quedó en el tamiz.

Si algo emerge, es un estado de indefinición, donde todo se neutraliza para conducir a la quietud.

Algunos considerandos adicionales han quedado fuera del comentario central sobre el mercado de junio -en páginas anteriores- y lo retendremos en esta columna. Los extremos del Merval se presentaron al promediar el mes. Tanto el máximo, de 1.669, como el punto mínimo -en 1.495- estuvieron separados por una semana, entre el 11 y el 22. Trepando por una de las paredes hasta mediados del mes, para ir bajando por la otra de allí en adelante. Y finalizar en un salto Merval: exactamente en los finales de mayo.

Curiosamente, el volumen efectivo aportado en la rueda final -con $ 46 millones- encaja perfectamente en lo que ha sido el promedio por rueda de todo junio.
Leve cambio de ritmo, para un mercado que se sostiene en las alturas con sus precios y sigue disputando el primer lugar del mundo.

La absoluta calma previa, como en las primeras dos ruedas detrás de los comicios, ha mostrado a un medidor muy sensible -como el bursátil- permaneciendo inerte frente a lo que parecía estar en juego: nada menos que un nuevo mapa político. Puede ser que nuestras limitaciones no nos permitan «leer» qué es lo que subyace, desde los números estadísticos.

Pero tampoco hemos leído -o escuchado- argumentos sólidos que sirvan más allá que un simple relato, de lo que aparece diariamente. Más sorpresa causa ver a un concierto mundial de mercados, que parecieron actuar de común acuerdo durante junio, transitando una larga meseta. Para develar.

Dejá tu comentario