17 de agosto 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Estuvimos el viernes en los pasillos de la Bolsa, recorrida que no nos seduce actualmente y donde la entidad -que antes hervía con la asistencia de gente- hoy parece una entidad en situación de reposo. Peor aún, da imagen de resignación ante el oscuro papel a que la vinieron confinando, gobiernos que no tienen idea de su importancia. Hablando de la tradicional reunión, festejando cada aniversario, llegamos a saber que la misma habrá de concretarse para el próximo día 27. Fuera de su fecha original -el 10 de julio- pero sin que llegue a perderse lo que constituye una tradición siempre cultivada. El año anterior no contó con presencia de representantes nacionales -que también resultaba tradición sin excepciones- y pensábamos que ahora tendría el mismo destino. Solamente autoridades bursátiles, socios, y algunos invitados especiales.

Pero, he aquí la novedad que pudimos captar en nuestra visita del viernes: la invitación a esferas presidenciales fue, en principio, contestada. Y se informó que la presidente de la Nación

-Cristina de Kirchner- estaría presente en el acto bursátil del 27. Seguramente, con todo, o parte, de su gabinete.

Más allá de lo que pueda polemizarse, porque en el ambiente de la Bolsa tampoco el ánimo -en general- de los asociados está de buenas, se debe rescatar lo esencial del anuncio, y es que después de un año donde quedó patentizado lo que lució como un desaire, se está frente a la probabilidad de retomar la tradición. Que un presidente, y su comitiva, formen parte del acto principal por un aniversario de la Bolsa de Comercio.

Nosotros, que hemos sido de los críticos más ácidos de la ausencia del año anterior, le damos ahora el valor que esto conlleva. Estará por delante el discurso del presidente de la Bolsa -Adelmo Gabbi-, tendrá ocasión de exponer lo suyo la autoridad máxima del país, detrás vendrán las conclusiones, pero sin tener que soportar la peor de las mortificaciones para una entidad: la indiferencia ante sus festejos.

De tal forma, bienvenida sea la visita presidencial, que por una noche -al menos- podrá estar en contacto con el mundo bursátil de nuestro país.

Y advertimos desde ya las expectativas creadas en quienes ya estaban al tanto de la respuesta que se había dado a la invitación. Porque, con sinceridad, casi nadie suponía que el Gobierno lo aceptaría, en momentos de problemas diversos. Que nada falle.

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