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Cupones Bursátiles
Sin darse cuenta de que participa de una ola, que lo está llevando hacia arriba: «aun a pesar suyo y de sus errores». Esto nos quedó repicando, cuando frente a la segunda baja fuerte del exuberante mercado de China -que cayó lunes y miércoles, a casi un 5% por cada rueda- los cables traían consigo el enorme desconcierto que se había creado en la masa de operadores. Muchos de ellos clamando por la «falta de regulación», se supone que pidiendo una intervención de alguna mano oficial salvadora y que colocara un dique artificial, a lo que es la otra cara de un mercado alcista: la baja. Por aquí también lo hemos visto muchas veces. En cuanto un movimiento de importancia en el alza se fue desplomando -por simple madurez y excesos de valorización- aparecieron voces airadas (aun de profesionales del negocio) reclamando por intervenciones y regulación de las bajas. Que la mayor parte de los inversores solamente está preparada para participar en una tendencia alcista será un mal de siempre. Y que no se ilustra debidamente a los participantes, acerca de que el mercado tiene dos caras -y no sólo una- y que con ambas se puede ganar, o perder, forma parte de la Bolsa de todos los tiempos.
Los chinos, que han tenido un desarrollo tan veloz como monstruoso de su sistema bursátil (junto con el propio avance económico), deben estar, lógicamente, mucho más consternados todavía, al ver algunas ruedas con fuertes retrocesos. Y no es de desestimar, tal el rol autoritario que se ejerce desde lo político, que -efectivamente- salgan con diques artificiales a tratar de contener lo natural y a seguir prometiendo una Bolsa siempre alcista, que rompa todo límite de valor y haga verdad la utopía de la ganancia perpetua. Nos imaginamos lo que se habrá vivido, al ver desplome de precios, como si hubiera aparecido un espectro desconocido.


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