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Cupones Bursátiles
El año anterior no había concurrido a los festejos de la entidad y esta vez -aunque pocos lo esperaban- se había comunicado a la Bolsa que la invitación era aceptada. Pero ayer surgió la novedad acerca de un problema de salud de la mandataria y quedaba en suspenso la prometida asistencia. (Hecho que obligó a que anuláramos los «cupones» originales y rehacerlos con carácter de condicional.)
Habíase creado mayor expectativa en el ambiente, cuando habían surgido versiones sobre supuestas medidas que la Presidente iría a anunciar en su discurso. Pero antes de ello, quedaba en manos del presidente de la Bolsa de Comercio -Adelmo Gabbi- armonizar en sus palabras la condición de anfitrión junto con ciertos puntos que la entidad -y los socios de ella- tenía interés en presentar a las autoridades nacionales.
Siempre genera alguna incertidumbre -o inquietud- cuando esto sucede. Porque las réplicas presidenciales en el acto de la Bolsa han tenido finales felices, como en algún caso terminó con ambiente de alta tensión.
No es fácil frente a gobernantes que llegan con ciertos prejuicios -como Alfonsín en su momento- plantear problemáticas, o inclusive efectuar alguna sugerencia correctiva de ciertas políticas, sin que se manifieste el malhumor de los invitados. Pero la Bolsa de Comercio no sólo posee el derecho -sino la obligación- de emitir opinión sobre el panorama existente en el país.
Hasta última hora de la tarde de ayer, la visita no había sido cancelada oficialmente. Tampoco se sabía si, en caso que la Presidente no concurriera, se harían presentes miembros del gabinete.
De todas formas, autoridades, socios e invitados de la Bolsa de Comercio llevarán adelante el acto (aunque con ambiente mucho más distendido, seguramente).
El primer año por voluntad, en esta ocasión por inoportuna indisposición, la visita presidencial a la entidad bursátil está envuelta en un extraño fatalismo. Aunque, tal como están las cosas, quizá resulte mejor así...


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