«Me gustaría que haya más gente aquí, en la Bolsa, comprando acciones, que en las casas de cambio adquiriendo dólares...». Y resultó -seguramente- la frase más compradora de la noche, ante los asistentes al acto por el aniversario de la Bolsa de Comercio. Dicho por la Presidente, Cristina de Kirchner, y cuando -para ser sinceros- no se habían disipado algunos temores del ambiente, acerca de un mensaje que resultara como de confrontación con los que solicitaban -en voz de Adelmo Gabbi, ciertas mejoras en la entrada de capitales. Y la salida posible de un rótulo de «mercado fronterizo», que luce como un ancla para todo lo que resulte inversión del exterior en nuestro medio. Es obvio que el párrafo citado no constituye más que una simple expresión de deseos, porque al apagarse las luces del recinto bursátil y viajar la mandataria hacia Bariloche, todo habrá quedado en el olvido. Si se debe buscar lo positivo, hay dos aspectos salientes: A) Que cumplió con asistir el Gobierno, aunque tenía inclusive el modo de excusarse, frente al malestar de salud que se había dado a conocer el día previo. B) Que tuvo disertación bien medida, apropiada, hasta permitiéndose endulzar oídos de la audiencia con el tipo de expresiones que son típicas del «quedar bien» con el acto al que se asiste. Nadie habrá de abandonar su compra de dólares -atesoramiento, seguridad- para pasarse a posiciones de riesgo puro, como acciones. Para ello habría que instrumentar mecanismos conducentes y -básicamente- medidas que ayuden a sacar la imagen del país del lugar donde se la ubica.
Ninguna medida concreta estalló en la noche del jueves, más que generalidades y ciertos deseos. Respondiendo a ciertos deseos. Respondiendo -puntualmente- a ciertos aspectos planteados por Gabbi -titular de la Bolsa de Comercio- y realizando cierta arenga a que: «Los argentinos tenemos que volver a confiar en nosotros mismos...», denostando que los ciudadanos coloquen mayor confianza en un papel extranjero -el dólar- antes que en papeles de empresas locales, que representan trabajo y producción. Otra expresión de asunto básico -la confianza perdida- sobre la que puede existir un largo enunciado de razones: por los que el argentino es un ser escéptico, después de haberse visto frustrado en sus esperanzas durante muchos años.
El saldo global de la noche del jueves puede darse como de fondo tranquilo, con un Gobierno que se hizo ahora presente: diciendo que la Bolsa existe.
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