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Cupones bursátiles
debida difusión -o la debida atención de la gente- suavice las críticas. Allí mismo se recuerda que esto ya fuera utilizado en la gestión del Dr. Martínez de Hoz, sin tener éxito. Pensar que se está dedicando tiempo de funcionarios, o gobernantes, en urdir estratagemas propias de los bribones nos sitúa en un plano mucho más delicado. Para llegar a discernir que la problemática del país no es un índice de inflación, o el manejo de reservas, sino algo mucho peor.
El «índice de degradación» que sigue subiendo en la escala, que probablemente esté augurando un estado de «hiperdegradación», al llegar a 2011. Que leamos, sin que a nadie le asombre demasiado, que la Presidente recibe a la CGT y así como la entidad «le va a prestar su apoyo», la mandataria los reciba con un regio regalo para sus manos sindicales. Al respecto, sería interesante que la gobernante recuerde aquello de: «Nunca deposites tu confianza, en personas cuya lealtad tiene un precio...». Acaso, la más simple explicación de ver a tantos detentadores de poder, que ahora se ven solitarios y abucheados por aquellos «leales» que los rodeaban. Una cuestión trae la otra, un tema nos comunica con el aledaño, pero en el final no es que nos apartamos de nuestra causa principal -la Bolsa- porque lo bursátil es -como ninguna otra inversión- «La Bolsa y sus circunstancias».
Y las circunstancias son de las peores, aquí y en casi todo el mundo, engendrando ruedas como las que poblaron la semana. Inútiles para todo análisis, monótonas y estériles para fijar un rumbo. Sólo aptas para entenderlas como un juego de azar, donde el ganar o perder es fruto del mero acierto.
Si hay que colocarle una sonrisa -amarga en su esencia- a todo comentario que luce demasiado rígido, no le caería mal a esta columna recordar aquello de: «No es que el hombre descienda del mono, es que sigue descendiendo...». Y qué bien nos cae, en casi todos los aspectos de una sociedad que no atina a poder distinguir dónde está el freno a tal descenso. (La Bolsa también ensayó una estratagema: empañó el espejo).


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