2 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Otras consideraciones, además del «balance del mercado» de páginas anteriores, derivan de la estadística del finalizado junio. La esencia misma del mes, a través de la única verdad inapelable: los números puestos.

Es inevitable llevar la vista a las últimas tres ruedas, aunque se tenga enfrente el cuadro completo y el día por día de junio. Demasiado trascendente, como pocas veces se da, una pequeña zona final que es capaz de hacer variar el signo de un mes que, hasta el viernes 25, estaba largamente encima del cierre de mes previo.

Dos centenas cambiaron, en apenas 72 horas de operaciones: desde los 2.318 puntos del viernes 27, para estar en la rueda del miércoles 30 debiendo asumir 2.185 unidades. En dos de las tres ruedas, donde se debió soportar el ataque vendedor -de carácter internacional, valga recordarlo-, se pudo armar la clásica «barricada» defensiva, adelgazando la corriente de oferta al mínimo posible. El lunes 28 se fijó el mínimo mensual en negocios, debajo de $ 25 millones de efectivo. Y a la rueda final, solamente $ 34 millones. Lo que derrumbó todo fue el desarrollo del martes 29 y donde se vio perfil de «corrida» en nuestro recinto: derrape de más del 4% en cotizaciones, insumiendo casi $ 55 millones en órdenes. La estrategia clásica defensiva demostró, como siempre, dar resultados para aminorar sufrimientos.

Cuando el dique de la oferta se desaforó, vinieron bajas fuertes y en cascada.

Tres ruedas que fueron tres puñales, clavados en el final de junio, y en el rendimiento de las carteras. Por otra parte, se trabajó nuevamente con bajos caudales de órdenes en el mes de $ 38 millones. Una sola vez se pudo superar la barrera de los $ 50 millones y esto fue justamente en el día donde se verificó la huida -en tipo «corrida»- de los vendedores.

Otra señal deriva también del cuadro de junio y es cuando se focaliza sobre la segunda semana. Ésta dejó un resultado suculento, más del 5% de alza en el Merval, sin necesidad de expandirse en volumen. Y esto delata que existe cierta propensión a la sobreventa, donde todo tironeo imprevisto de la demanda no consigue obtener la fluidez necesaria en papeles disponibles. Y, además, obliga a generar cubiertas inmediatas, potenciando el poder de compra original. Es muy sensato suponer que esto sucede en otros mercados ahora expuestos a saltos largos, ante un estímulo favorable. Pero ¿cuál?