12 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

En cuanto se produce una zona de calma, aunque siempre resulte tensa y expectante, dan muestras los índices bursátiles de querer salir disparados. En procura de aprovechar el segundo semestre y mostrarles una cara más amigable a los poseedores de carteras. No ya a los que el terremoto ha dejado bajo las ruinas y desde que todo comenzó, allá por 2007. El entretejido del inversor común o el de la familia norteamericana que depositaba ahorro en acciones para labrar una felicidad futura han sido borrados de la faz del mercado. Pero la deserción hasta de operadores profesionales se vino confirmando con el correr de los meses. En un bajo nivel de volumen en el NYSE y en la segura estampida que, después, se abatió sobre recintos de Europa. La «sobreventa» es un clásico cuando arrecian las malas nuevas y en el modo de buscar ganarle a la Bolsa desde su lado más oscuro. Es plegarse a la corriente que impera en su fondo, de tono invariablemente bajista, pero por allí se llevan regias sorpresas los que se suben a la ola. Y hacen verdad la máxima de: «Nunca es demasiado bajo para un bajista». Esos pequeños tramos de calma, como el de la pasada semana, promueven una reacción sin demasiados despliegues, pero que se potencia al tener que realizar coberturas los «sobrevendidos». Y puede ser que si se mantiene el horizonte limpio durante cierto lapso, se asista a recuperaciones de tono desmedido por el embudo que se forma, cuando lo que falta es «papel» y esto obliga al «dinero» a tener que aceptar nuevos límites y condiciones.

En Estados Unidos había expectativa por ver balances empresarios que otorguen un buen incentivo. En nuestro medio también se debe aguardar a que se muestre la carta del segundo trimestre, a junio, para notar qué sectores han podido mostrar un buen salto de calidad. A un sector que está siendo estrella del ejercicio en la economía, el automotor, nuestro mercado lo ha perdido de sus listados hace ya un rato largo. Ninguna terminal ha quedado con capital abierto, cotizando; solamente se puede pensar en aquellas sociedades que tengan que ver con el sector, a títulos de proveedoras de éste. Y, en relación con el pasado, también quedaron muy pocas en la cotización bursátil. ¿Qué rubro puede hacer de locomotora, de fuerza de arrastre, en estos tiempos? Más allá del peso de Tenaris, es difícil encontrar verdaderos rectores de tendencia.