10 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya cuando van rodando los viejos cuentos de «las atrasadas», o bien, cuando se toman ciertos papeles que resultaron los más gananciosos y se los utiliza de referentes, para demostrar que los demás todavía «están baratos», se advierte que se respira aire de cumbre. Y donde hay cierta fatiga de material, expuesto a trayectos tan verticales y remarcados en los ascensos de precios, que van agotando el techo disponible.

De todas formas, argumentaciones como las mencionadas -a otras por el estilo- siguen funcionando en tanto el «vital elemento» (las órdenes que llegan desde afuera) no se vean disminuidas drásticamente. De allí que cuando se escribe la historia sobre los ciclos y se busca colocar un mojón -una fecha exacta, un tema puntual- de una tendencia que se dio vuelta, ello no refleja el momento donde ya el mercado había «dejado de ir»: y comenzó «a venir».

No es un proceso automático, donde se decide que tal día será la fecha de corte y organizado por alguna «mano negra». Cuando el estallido se ve en la superficie, es porque las aguas estaban hirviendo por debajo desde un tiempo antes. Y si la oferta ya estaba colocando posiciones de modo denso, ésta es todavía bien asimilada y taponada por la corriente tardía: que «sigue viniendo» a tomar posiciones, cuando -en verdad- el mercado dio la vuelta.

Solamente un conjunto de señales delatoras, que aparecen y se retiran, para reaparecer, puede ir dando idea del cambio de dirección. Y el seguimiento, tantas veces lo apuntamos, del desempeño de los volúmenes y lo que llegan a producir en las cotizaciones.

En el ambiente bursátil, la gran mayoría está en conocimiento de que el fenomenal recorrido desde septiembre: se produjo por la invasión de ciertos capitales, haciendo un estropicio sobre un mercado muy reducido en papeles. Y con un ritmo sostenido en la demanda, lo único factible era avanzar a los saltos en los precios.

En un ejercicio que venía tan opaco y a lo largo de ocho meses, resultó una bendición para nuestro mercado la irrupción de esos capitales inesperados. Y si posee extensión prolongada, bienvenido sea. Sólo es de temer que se produzca un alto en los suministros y ver que todo termina, como tantas veces. Cuanto más se trepe, sin respirar, más expuesto está el movimiento tan súbitamente armado. Es lo que hay que tener presente. Creemos.

Dejá tu comentario