15 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones Bursátiles

Lo único que puede justificar el derrumbe del índice local, en la jornada del viernes, es una brusca detención de las órdenes de afuera. El peligro que estaba siempre latente. Que así como prestan la apoyatura para un movimiento súbito y furibundo, cuando llega inquietud de cualquier parte deciden retirarse y dejar tierra arrasada. El volumen no cayó a pique, pero en el «mix» de la última rueda los precios y su baja vertical dieron cuenta de las proporciones: un ataque de la oferta en todos los frentes, y abundante, respondido por un debilitado poder de absorción. La relación entre las plazas con aumentos y descensos resultó casi de «7 por 1» en favor de las bajas.

Por otra parte, surgido el «peligro chino» en el escenario mundial, no deja de tener lógica que habiendo resultado Buenos Aires la gran estrella de los últimos meses: también debiera pagar más al momento de sonar clarín de retirada. Y esto fue la sorpresa del ambiente local, durante el viernes, ver que el conjunto de los «mervales» recibía una herida mucho más amplia que otros colegas referentes. No es poca cosa un 3,7% en la nómina mayor y ampliando esto a un 4,5% si se excluía a la plaza de Tenaris. Varios papeles líderes perdiendo desde un cuatro a más del siete por ciento, en una precipitación sin escalas que no resultó para nada afín, con lo que mostraba en ruedas previas de la semana. Y que si bien ya no poseían la energía para seguir subiendo, demostraban mantener todo bajo un prolijo control y haciendo los pasos justos, para no sembrar inquietudes.

Ventas

El viernes se abrieron los grifos, salieron ventas de modo abundante y sin siquiera luchar por algún límite de resistencia. La consigna era la de «salir a cualquier precio» -seguramente, muchos operadores habrán recibido tal tipo de mensaje- y esto se llevó a cabo de manera implacable.

El contexto global, conociéndose que de Corea -como era sabido- no salió ninguna concordancia entre los países para evitar la guerra monetaria, se alarmó con las intenciones chinas y temblaron los recintos. El de Buenos Aires lo hizo mucho más. Y será importante poder colocarle un «tapón» inmediato a la hemorragia vendedora: o se estará en peligro mucho más complicado. De mínima, otra «luz amarilla» para los más confiados. Conviene tomar nota.

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