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Cupones bursátiles
En su momento, lo remarcamos en nuestra columna, cuando la fusión del grupo europeo con el americano (y donde serían mayoría los germanos) se daba casi por hecha: cómo sería posible que, uno de los símbolos principales del capitalismo y de la primera nación del mundo, se entregara de tal modo a extranjeros?
De inmediato, días después surgieron las primeras noticias acerca de que el NASDAQ también elevaría propuesta, para que la cuestión no saliera del ámbito natural. Y el viernes, al parecer por esto, hubo día de satisfacción en Wall Street.
Desde el punto de vista de lo que sería conveniente, más allá de orgullos, simbolismos, cuestiones que hacen al nacionalismo: es probable que el comando alemán hubiera resultado más «serio», para encaminar bien al mercado rector.
Paternidad
Al índice que sigue siendo «el padre» de todos los demás. Porque, que los «muchachos» picarones, y algo más, del NASDAQ, se deglutan al NYSE puede que vaya a forjar el que ya se parece bastante a un casino de Las Vegas, que a un mercado que supo ser bastante confiable guía para el mundo de lo bursátil.
Obviamente que ni alemanes ni americanos descienden de la Madre Teresa, pero todavía la apariencia de seriedad y severidad con los desvíos es para acreditarla de Europa. Cuestión de preferencias, desde luego, lo ideal es que ninguno se apropiara de la estructura de otros.
Pero, el mundo está viviendo nuevamente -como en aquella trágica zona de los «bonos basura»- la ilusión de que las fusiones son virtuosas.
Ignorando que de tal modo se conforman verdaderos monstruos -en este caso de las Bolsas- y que se dedicarán a deglutir lo que se cruce en su camino. Y, por simple necesidad de generar utilidades, podrán montar cualquier tipo de estratagemas. Amparados, claro, por la industria mediática y de inversión, que fogonean todo asunto menor, para promover las alzas. Cuidado.


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