26 de mayo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Llegó la hora en que los mercados de riesgo deban ajustarse a los estímulos naturales, que les otorgan tendencia? Más claro, si es una de las «leyes de oro» de las Bolsas, que las mismas no pueden fabricarse sus propias tendencias, sino que simplemente tienen que reflejan -como un espejo- aquello que deriva de lo político y económico: ¿de dónde justificar que el Dow Jones se diera el lujo de recuperar terreno, que poseía tres años antes? A no ser, por la mera conjunción del dólar «bastardo», aunado a tasas de interés suprimidas. Lo que si bien constituye una posible explicación, de ningún modo puede constituirse en una razón: como para confiar en tales cimientos. Y ni qué decir de Europa, que cada vez posee más focos de incendios, tan complicados de extinguir: mientras que en 2011 tenía índices bursátiles -en especial, Madrid- compitiendo con el Dow Jones en su escalada.

Pantano

La «teoría del adelanto» está de más, desde hace un buen rato, porque: ¿a qué se adelantaban los índices, si estaba a la vista que los graves problemas seguían y hasta empeoraban? Todo esto, tantas veces -y desde hace bastante, cuando en general se «batían parches» en muchos informes triunfalistas- repetido en esta columna. Y peor todavía que lo solamente económico, el fenómeno social que se fue desatando y candente en Europa actual, con inmediata propagación a la estabilidad política de gobernantes actuales (Alemania y recientes elecciones, es el testimonio más fresco, junto con lo sufrido en España). Ergo, todos los respaldos naturales de las Bolsas -políticos, económicos, sociales- están en un pantano. Por lo que aquello que se quiere ver con cierto asombro -bajas continuadas del mes de mayo- resultan mucho más lógicas, sensatas podría decirse, que ver índices floreándose con ganancias arriba del alambre: mientras abajo, se ve cada vez más tierra en llamas.

Mientras el llamado «Primer Mundo» -cada vez más parecido a los de abajo- debe confirmar una «corrección» para ponerse a tono con la realidad, los llamados «emergentes» no están en un buen ejercicio, aunque sus condiciones actuales luzcan mejores. Fenómeno del Mercado global, que toma fichas del tablero, de donde sea, para cubrir problemas más alejados. Un «jardín de las delicias».

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