Cupones Bursátiles

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Para que nadie se equivoque, o quiera equivocarse de modo falaz e intencionado, es que decidimos fijar posición ante el caso Siderar. Perteneciente a un grupo empresario al que hemos criticado varias veces, periódicamente, a través de la cotizante Tenaris. Y a través de ella, que ha fijado sede social en un llamado «paraíso fiscal» -como Luxemburgo-, lo que consideramos una falta de respeto para el sistema bursátil local -y sus inversores- de no enviar sus balances traducidos a moneda local siendo, injustamente, admitidos en dólares.

De hecho, nuestra página, donde se dan las líneas con la síntesis de los estados contables, no contempla ningún balance que no esté debidamente consignado de acuerdo con nuestras normas, y en pesos. Pero, organismos que parecen tan puntillosos en «defensa de la transparencia» miran tranquilamente hacia otro lado.

Obligación

No tenemos relación alguna con Siderar, aunque la consideramos uno de los muy pocos «tanques» importantes que puede mostrar nuestra Bolsa para captar inversores. Por otra parte, la verdadera incursión en el problema suscitado es que creemos tener la obligación de verlo, tratarlo, dar una opinión al respecto. Y no en el aspecto político-societario, el caso de los directores por parte del Gobierno, sino en lo que hace a la pretensión de desconocer el carácter de las «reservas» -para obligar a ser distribuidas- y que recae en el caso de una sociedad. Aunque lleva el riesgo implícito de llegar a propagarse a todas las demás cotizantes, generando el lógico desconcierto. Y la casi segura emigración bursátil de las compañías que puedan instrumentarlo.

Y no porque la ANSES posee intereses en todas, sino por un fallo que, de ser convalidado: sí resultaría después imitado en cualquier asamblea, por distintas minorías. Justamente, cuando en el mundo se está viviendo la precariedad de las economías, lo cambiante de los mercados y del comercio, no existe ninguna fuerte razón para dejar a las empresas sin un centavo de respaldo, en cada ejercicio. Opinión particular, que bien podría estar equivocada (si es que nos demuestran -con razones- que pueda estarlo). Sobre el aspecto mencionado, seguimos aguardando una posición clara, sin ambigüedades, de acuerdo con las normas, de parte del organismo rector.

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