12 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Los «muchachos» de Wall Street lo volvieron a hacer; no se lo dejamos pasar. Porque son en buena medida los que dictan la dirección a todo el mundo, a través de lo que transmite el Dow Jones. Recuerde el lector que hubo una rueda bastante entusiasta el jueves y lo que llegaba de explicación del exterior pasaba por un ratio de «empleos» que -según predecían- iba a resultar bastante mejorado. El viernes todo se fue al diablo con el motivo de que los datos esperados sobre el empleo «fueron inferiores a lo estimado».

La misma píldora con diferente cobertura, como para generar una rueda de ambiente artificial. Y después, destruida por la realidad de los números objetivos. Ya que están tan puntillosos en penalizar «malas administraciones», como también «malos asesoramientos». O cuando existe una especie de «cruzada» contra las «calificadoras de riesgo», sería bueno que estudien un poco lo que se fabrica y dispersa desde las usinas de informaciones de la industria mediática, que da realce a los mensajes de analistas de casas de inversión. ¿De dónde extraen, de qué modo llegan a predecir que tal o cual ratio o dato de la economía vendrá de una u otra forma? Es lo más sencillo propagar lo que se quiera, para después corregirlo con el simple texto de «no vino como se lo preveía».

Señales

En el «picoteo» del día por día, el modo en que se busca conseguir utilidad de índices que no poseen ningún tipo de soporte serio, sólido, vienen en cada semana señales como la descripta. Que puede ir en tal dirección, pronosticar para mejor para después reconocer lo fallido del estimado. Como muchas veces se realiza, de lanzar estimación para peor y luego dar la sensación de alegría porque vino «mejor de lo previsto».

Es todo tan poco serio en el mundo actual, y hay tantos desvíos de todo tipo, que se hace difícil ejercer la preservación de la mente del inversor atendiendo a unas u otras formas intelectuales de delinquir. No es la figura de administrar mal, tampoco la de asesorar de forma ineficiente. Si bien puede encajar en lo que se llama el «mal asesoramiento, fraudulento». Que también cabe en lo que resulta «manipulación» promoviendo actitudes de mercado, en base a datos ignorados. Y ahora, atájese: con la fusión de Bolsas, el «monstruo» creado será el dueño del mundo bursátil.

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