18 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El festejo por el 157° aniversario de la Bolsa de Comercio se realizará hoy -a partir de las 19.30-, cuando en la realidad debiera haber sido el pasado 10 de julio, encuentro que ha tomado mayor trascendencia mediática en virtud de un posible encuentro entre autoridades del Gobierno nacional y las del Gobierno de la Ciudad. Con lo cual quedó en segundo plano el verdadero motivo del acto que reúna socios e invitados: darle la trascendencia merecida a una entidad nacida en 1854 y que lleva en su interior gran parte de la historia nacional, vivida palmo a palmo con los habitantes de nuestro suelo. Nosotros nos aferramos al verdadero causal para la reunión y el festejo, que no se merecería una suerte de «cruce de espadas» entre fuerzas políticas opuestas. Sería interesante que todos lo recuerden, colocando el aniversario de la Bolsa como el protagonista de la noche. Y si cabe algún deseo, aunque resulte casi utópico, que la visita presidencial traiga consigo algún estimulante directo para reverdecer el sistema bursátil, tan dejado de lado durante décadas, tan falto de incentivos. Solamente puesto en primer plano cuando alguna sociedad cotizante protagoniza algún suceso de reyerta con el Estado, o penalizaciones de la CNV. Los que concurran, recuerden que desde esas paredes del viejo recinto más de un siglo y medio de historia los está cobijando...

Y ya que hablamos de reyertas y sucesos, al parecer lo de Siderar vs. Gobierno se terminó acordando puertas adentro evitando otro gran «papelón de intervención judicial y acusaciones mutuas».

Separando lo que corresponde a lo político-societario (el forcejeo por los directores oficiales dentro de la compañía), rescatamos que -tal como se ha difundido- se respete la intención con la distribución de dividendos originales. Abandonando la que habíamos juzgado como injustificada pretensión de obligar a dispersar las llamadas «reservas voluntarias» (y que ponían también en riesgo las de las demás sociedades cotizantes). Si esto ha sido resuelto del modo más coherente, al menos resulta un rasgo de calma sobre los límites que deben respetarse, entre pretensiones estatales sobre la conducción privada. (Por lo demás, sólo queda un: ¡Felices 157 años!...)

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