19 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Estamos frente al teclado... y no elegimos bien acerca de qué escribir para la columna. Todo es ya tan remanido que se hace cansador. Y ver de qué modo se crean nuevos «suspensos» para que después los índices sean capaces de recibirlo como una sorpresa, en una película en blanco y negro que los hacedores del «show» continúan proyectando en virtud de que alguna joven generación de participantes digiera que se trata de una realidad.

La supuesta tensión, pensando que los Estados Unidos caerá en el «default» cuando solamente se trata de una mesa, donde Obama está en el lado desfavorable y sus contrincantes aplican presión para extraerle el máximo de concesiones, en una rendición que es, como en la guerra, de tipo incondicional. Llegado el punto límite deberá surgir el «acuerdo» para que la película continúe. Y la prueba de que todos creen en ello es que el Dow Jones no se derrumbó ni mucho menos pero, si ganan grandes titulares las novedades sobre el nuevo límite de endeudamiento todo está preparado para que estalle cierto nivel de festejos.

Modo de encontrar una salida a tanto hecho adverso que circula a lo largo de 2011. Todos los siguientes días seguirán monopolizados por los asuntos globales que cubren las crónicas diarias. Que una «calificación» de deuda sea desfavorable, que un país europeo evidencia sus dificultades o que Estados Unidos prosiga con el tironeo político entre republicanos y demócratas. Basta aplicar frenos justo antes del desbarranque definitivo...

Y en tal caso, los índices de los mercados seguirán bailando con esa melodía a la espera de que lo que es obvio se materialice (los arreglos) y poder organizar una formal zona de repuntes. La única sombra es que ya el mercado tenga «descontado», entre todas sus filas, el final de la comedia: con lo cual la pretensión de ir hacia arriba se encuentre con los que comprando el rumor vendan con la noticia. En tanto, terreno local muy árido, también quedamos a la espera de poder desglosar dichos en los festejos de la Bolsa. Tanto de parte de la entidad anfitriona como en la respuesta al discurso bursátil que brindara la autoridad nacional.

Suponemos que con poco más que esto se alimentará la semana, a menos que un nuevo «meteoro» caiga sobre la faz de los gráficos. (Todo, bastante gastado).

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