17 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

 «No forzar las evidencias, para que encajen con los hechos»... es una buena recomendación para todo analista, o inversor de mercados. Y parece que desde ahora, después de todo el crudo baño de realidad que se dieron los índices de riesgo -con razones por demás, viendo el desconcierto que puebla el mundo de las econo-mías-, la necesidad haga que se generen resultados al «como sea» (para después, acomodarle algunas supuestas evidencias). Y así se lo viera en la apertura semanal, cuando ante la presencia de otro día lunes -el más temido de la semana, desde hacia varias «lunas»- las «evidencias» para quebrar la facha y brindar un lunes blanco, en vez de negro, resultaron todas de índole menor, hasta pueril. Pero, lo conseguido hizo que no hubiera muchas ganas de indagar en demasía para ver qué impulsó al Dow Jones, qué es lo que llevó a mejorar -menos- a Europa, o qué hizo trepar al Bovespa el 2 por ciento. Curiosamente, se quedó el Merval como furgón de cola en el «trencito de la felicidad» y solamente extrayendo un 0,76 por ciento de suba. Más desinflado todavía lució ello, frente a los demás, porque lo logró con un volumen en contracción y que no pasó de los $ 41 millones efectivos.

«No me digas qué comprar, dime cuándo comprar...», otra apropiada expresión para los tiempos que corren, donde es menos importante estar analizando condiciones de los papeles cotizantes, que tratar de descubrir el momento indicado para ingresar. Sin pretender comprar en los mínimos -que sólo se hace por casualidad-, pero acertar con la zona donde la tendencia inicia una fase inversa a la que trae, aunque en superficie todavía prosiga en la misma dirección. Con mercados bajando de modo conjunto, no hay papel que se pueda salvar por sí sólo: aunque posea condiciones magníficas. Y al revés, cuando se sale del fondo y el viento sopla de cola: «hasta los pavos vuelan» (como aseguraban los viejos comisionistas).

La desesperación de los políticos, tanto en Europa como en Estados Unidos, de que el siempre observado termómetro -las Bolsas- no le marque en contra, hace que se llegue a todo tipo de recursos, inclusive los de meter mano y cercenar operatorias (como ya lo comentamos). O arrojar algún dato de dudosa importancia, para que los «pícaros» (y algo más) de la industria mediática de lo bursátil lo utilicen como «palanca» para mover los pesos muertos. Entonces, la señal de alerta sigue presente. Cuidado.

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