7 de marzo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Hubo que llegar al fondo del pozo para escuchar precisiones de algunos gobernantes -como ahora Rajoy- diciendo con total sensatez: «España se ha comprometido como el primero a cuidar el dinero público, a no gastar lo que no se tiene y a no poner al país en una situación imposible...». Si esto se convirtiera en un principio de orden global, grabado a fuego en cada despacho de un funcionario, es posible que se pudiera comenzar a encontrar el beneficio -a futuro- de los sacrificios actuales que impone la situación de crisis mundial. Sirve para todo segmento de una sociedad, desde la familia, pasando por las empresas, llegando a los altos cargos políticos y resultando el enunciado más sintético para que las economías se muevan dentro de un marco lógico y previsible. Sin crear falsas panaceas ni derramar felicidad aparente, que después se convierte en un castigo súbito. Si bien el mismo Rajoy mencionaba días antes que ceñirse estrictamente a ciertos porcentuales -de déficit sobre PBI- excedía las posibilidades, en su ayuda viene desde el fondo de la historia una de las bases del derecho romano que afirmaba: «Es nula la obligación de cosas imposibles». Lo que es una señal de alerta para la comunidad europea reclamarles condiciones a los deudores, sin llegar a situación de asfixia (principio que siempre respetan los que son hábiles acreedores: cuidar de no ahogar al deudor, o colocarlo en situación de imposibilidad, bajo riego de perderlo todo.

Por el camino del razonamiento apropiado es posible, entonces, confiar en que la crisis nos ha dejado enseñanzas. Para, después, retomar un ciclo de crecimientos bien disciplinados y cada uno acorde con su estatura. Buena esencia, también, para los operadores de mercado que han demostrado en pasados años un espíritu aventurero desmenuzado (extensivo a los banqueros del mundo moderno). Por de pronto, la semana abrió sin novedad en el frente habitual, quedando todo subordinado a noticias desde China y su corrección, de porcentual previsto de crecimiento en el ejercicio. Los indicadores globales de Bolsa actuaron en debilidad, como si privara el gran desencanto de suponer que los chinos serían la fuerza de arrastre capaz de llevar a los demás. Con lo cual también se devela que en muchas ocasiones prosiguen vicios endémicos en operadores acostumbrados durante mucho tiempo a vivir de otros. A ellos les cabe el viejo refrán: «Al que se viste de prestado en la calle lo desnudan».

Dejá tu comentario