11 de abril 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

Sabe el lector que desde esta columna, hace bastante que ponemos en duda la «pureza» de la trepada del Dow Jones y esa disparidad entusiasta que lo elevó a cimas insólitas respecto de la economía local y global que vinieron arrastrando en el ciclo bajo. Ahora ya surgen opiniones que se preguntan de qué modo podrán seguir sosteniendo el ritmo. Y qué estrategia alcanzarán -o no- a emplear para evitar una «implosión» (la caída por exceso de madurez o la «exuberancia» de Greenspan).

Pero... allá ellos. Los «Harry Potter» de Wall Street han logrado -hasta ahora- convertir el plomo en oro, por lo que no cabe subestimarlos. Nosotros queremos mirar hacia adentro, el índice local, para completar las referencias que eran -decíamos- ideales para polemizar en una sobremesa con gente del ambiente. Llegar a saber cuál sería la opinión mayoritaria respecto del punto en que se halla el Merval. Si «barato», si «caro» o «bien valuado» (encomillados, porque resultan tan impostores como difíciles de determinar). Hablamos de un nivel de algo más de 2.500 puntos, cuando en el peor momento -noviembre de 2008- se llegaron a tocar los 800 puntos en un intradiario. Debemos también apuntar qué sucedió en medio del principio y del presente. Recordemos, con estadísticas en mano, que el Merval tuvo un paso excepcional por 2010 (52% en el año) para tocar la cumbre en enero de 2011 al fijar 3.593 unidades. Lo que completó la racha alcista, y desde allí todo fue un dar tumbos a lo largo del año para finalizarlo con rebaja del 30%. Así que las medidas de un deforme «cuerpo bursátil» resultan de 900-3.593-2.522 (de este lunes). Un promedio de lo peor y lo mejor, nos daría 2.246 puntos, muy cercano a lo que se cotiza en estos días. Daría para desestimar tanto que está «caro» como que está «barato», más cercano a lo «bien valuado». Pero no repare el lector en ello como si fuera opinión, no pasa de ser un simple juego de números en un papel.

Lo que le incorpora una fuerte carga contraria al número del presente: es todo lo que viene sucediendo con la Bolsa. Por distintos frentes se ha creado perturbación ascendente, dentro de un mercado que lidiaba antes con los problemas del exterior, pero vivía en calma interior. Sin olvidar la calificación de «fronterizo» que poseemos, el contexto actual -y que persiste- es un notorio proceso devaluatorio: para la imagen de nuestro mercado. Y un fuerte repelente para cualquier capital interesado, que se paga en volumen. Y sin volumen, nada es sólido.

Dejá tu comentario