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Cupones bursátiles
Aquello de «cada acción cuesta lo que cada uno esté dispuesto a pagar por ella» acaso sintetiza bien un campo vedado a tasaciones por fuera del recinto operativo. La imposibilidad de la perfección impide que un ranking de «las mejores» se desgrane naturalmente a medida que cada papel se aproxime a la supuesta «perfecta». Todo esto en dirección a cuando hablamos de establecer un conjunto de títulos que formen el equipo representativo permanente de nuestro mercado. También debe considerarse el abanico de rubros diversos de las sociedades para dar un panorama amplio de actividades participantes. Y tal podría ocurrir que en el «ranking» se aglutinen varias del mismo sector, dejando afuera a representantes de importantes renglones de la economía. No resulta sencillo formar una «selección» que cumpliera todos los anhelos, pero ningún índice fijo -ni siquiera el Dow Jones legendario de las 30 Industriales- puede alcanzar la «perfección».
En nuestro Merval más utilizado, ahora quedaron solamente 12 especies: por fortuna han quedado lejos los listados que involucraban hasta 20 nombres (en un recinto donde habitualmente abren sólo unas 60 a 70 acciones). Dentro de la docena actual, tenemos tres del sector «bancario» (con el que es «piloto» Grupo Galicia, con más del 23% de ponderación). Además, los bancos Macro y Francés. Otras cuatro del renglón «petróleo» (Tenaris, YPF, Petrobras y PESA). Dos en relación con «energía» (también «servicios») y que están dentro del mismo grupo (Pampa y Edenor). Una «siderúrgica» -Siderar-, otra de «servicios» (Telecom) y cierra la nómina un «holding» (que logró acuerdo de acreedores) Comercial. Nada relacionado a «construcción», a los «alimentos», al sector «automotor» ni «agropecuario», «papel» y otros.
De acuerdo con el espíritu del índice -sólo negocios- todo puede pasar. El tema es: ¿resulta una esencia de nuestra Bolsa? ¿Podría haber otro mejor?...


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