12 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Si todos parecen estar de acuerdo con el «proyecto» que votará el Congreso sobre el sistema bursátil (por más que lo denominen sobre «mercado de capitales», todo está muy focalizado sobre un solo segmento, de un espectro mucho más amplio), pues que quedamos solitarios, en una isla, planteando preguntas y ciertas objeciones. Estas últimas no son las que se oyeron en el Congreso (al menos, las que salieron publicadas), sino que eran más numerosas y más directas. Nosotros tenemos nuestra propia visión, composición de lugar, idea acerca de cuando todo se vaya desarrollando. Y hasta en otra columna le dijimos al lector que haríamos una suerte de «pronóstico» tentativo sobre la culminación de esta reforma iniciada.

Como no habremos de darlo a conocer públicamente, le pedimos disculpas al que vino siguiendo estas notas. Tal como están las cosas, nos tildarían de alarmistas, inventando intenciones que no existen y -seguramente- desde el propio sistema nos criticarían. Por lo que recogemos las inquietudes, arriamos cualquier crítica, desarmamos toda opinión, dejando que las aguas corran buscando su nivel... y ver dónde terminan.

El tema nos apasiona, somos «animales bursátiles», acaso retornemos a estos asuntos aunque ahora digamos que lo discontinuamos, ante la evidencia de los hechos. Al margen de medidas a tomarse, a artículos, o de cambios, nos invade una gran confusión cuando se lo promociona. Porque está en boca de muchos alardear acerca de lo que se hace en lo internacional (con las nuevas normas contables también) y aquello de «se utiliza en los principales mercados...». Sin embargo oímos repetidamente desde nuestras máximas autoridades criticar a tales mercados y sus normas, como responsables de la crisis. Y ahora nos queremos disfrazar con el mismo ropaje. Más allá de eso, que algo se aplique en otras partes no lo hace «bueno» de por sí, no sirve como fundamento ni argumento. Como tampoco luce como racional derogar a la Ley 17.811, con la acusación de haber sido promulgada en «la dictadura». Primero, que muchas otras leyes de tal época se siguen aplicando. Por encima de todo, cuando se quiere modificar para ser más eficiente el tema pasa por la normativa vigente es buena o mala. Nosotros creemos que la «17.811» fue una Ley muy eficaz para ordenar el verdadero caos previo a 1968, y no por eso, somos parte de aquella «dictadura».

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