16 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

«Los mercados se verán descontrolados si Estados Unidos no consigue aprobar una extensión del límite de deuda», clamó públicamente el presidente Obama en el inicio de la semana. Al unísono se conoció dar de baja a la idea de emitir una «moneda de platino» (de u$s 1 trillón) con lo que se trataría de evitar el corrimiento del límite de endeudamiento. Un día antes, los líderes demócratas incitaron a Obama «a saltar las leyes del Congreso -si fuera necesario- y utilizar algún mecanismo legal para poder incrementar el tal límite de deuda...».

Finalmente, el Tesoro salió a irrigar un poco de cordura, denostando la idea de la moneda «mágica» y dejando sentado que la resolución está en manos del Congreso, más allá del peligro al que hizo alusión Obama. Tristemente hay que enterarse de estos aconteceres en el país que asume la misión de ser «el líder» en el mundo. En tal sainete se ha convertido su política, que si bien la loca idea de la moneda fantástica resultó ahora frenada, es indudable que cuando se presentó, se la tuvo en consideración, urdiendo una estratagema al mejor estilo -por ejemplo- de los bribones de Goldman Sachs, o de tantos otros que propiciaron la crisis.

Solamente por estas tres postales -no hay que dejar de lado el pedido del partido que ostenta el poder- un índice Dow Jones de hace unos años se hubiera desplomado y hubiera hecho de caja de resonancia para tal tipo de dislates en quienes tienen la obligación de mostrarse seriamente ante el mundo que los sigue. Si allá quieren saltearse las leyes, o buscar artilugios, o inventar lo de la moneda del «trillón», ¿qué les queda a los demás, entonces? Y volviendo al movimiento en la Bolsa de Nueva York -que ahora está en manos de otros que hicieron una enorme fortuna en una década-, lo que se vio el lunes fue que el Dow Jones ni se mosqueó. Es como si lo sucedido no fuera de su entorno, sino alguna noticia de Grecia o de otros en problemas lejanos, dedicándose a esperar por algún balance de números presentables, como para darle «rosca» al índice hacia arriba. Y los europeos esperan lo mismo, o algo de China, para también ignorar las cuestiones de la región que les pertenecen y hacen su propio juego. De tal forma, con Estados Unidos convertido en un circo jamás visto -al menos, con esto de querer hacer trampas a las leyes-, 2013 se presenta en enero dejando que todo pueda tener lugar en las economías, y con mercados como salones de apuestas. Hagan juego...

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