4 de marzo 2013 - 00:00

Cupones Bursátiles

No por casualidad, el máximo del Merval de febrero se situó en la primera rueda -con 3.531- mientras que el mínimo resultó el de la rueda final, con 3.048 puntos. Un segundo período de pendiente inapelable, donde solamente se podía observar una sola rueda por semana, con el signo favorable. Los perjuicios se midieron en dos dígitos, con casi un 12% en el Merval principal, que se amplió a más del 13% en las que son de «sede local».

La mejor resistencia provino del índice Bolsa -nivel general- que se modificó un 7,5%, sumamente benigno en cotejo con los otros dos y la pérdida mensual que asumió la sufrió el Merval, solamente en la primera semana. Lo que deja en evidencia de que el castigo duro y parejo se fue dando en las acciones más líquidas y donde las posiciones importantes podían hallar la salida.

Febrero resultó nada más que la contracara, el reverso, de lo que había realizado el Merval en el trayecto de dos meses previos. Aquello de «a grandes subas, grandes bajas», una de las máximas de oro, se desempolvó del archivo y tuvo ahora una nueva muestra. La primera sesión de marzo, el viernes, incorporó un ingrediente nuevo a la secuencia: $ 82 millones, que no se ven todos los días en nuestro recinto, tras la esperanza -para los que quedaron percudidos en febrero- de que el movimiento, que duró hasta enero, se pueda retomar.

Buscarle explicaciones, posibles detonantes, no es tarea sencilla -desde lo serio y racional- porque un cambio tan drástico, en bolsillos y ánimos, no responde a inversores individuales. Tampoco a carteras de sobrias dimensiones, de esto estamos seguros. Lo que surgió el viernes fue como una correntada que todo lo arrastra. Órdenes de envergadura, pegando sobre papeles que son claves del índice, debe responder a carteras muy robustas (o institucionales).

Y que no bien terminó febrero, con la terrible rueda bajista del jueves, copó la escena inmediata para tratar de coartar de cuajo una tónica correctiva que fuera a proseguir.

Marzo promete emociones de nota, porque ya está planteado el suspenso en función de lo ordenado en Nueva York sobre los bonos, mientras se realizó un anuncio histórico -nunca mejor dicho- donde Bolsa de Comercio y Merval engendran otra entidad. Y se firmó el «parte de defunción», para la primera, que no llegó a coronar 160 años de historia. (Se supone, se verá, que esto es mejor). Quizás...