11 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Si "el oro ya no es refugio seguro" -como reapareció George Soros, afirmando esto-, la pregunta que se desprende es ¿qué habrá de serlo? La respuesta, que resultaba la incógnita más interesante para que Soros la develara, no apareció en su mensaje. Solamente una serie de considerandos, queriendo demostrar el porqué de su afirmación. Pero se torna confuso el razonamiento de quien se consiguiera fama de "gurú" (y, después, se acostó a dormir sobre los laureles). Cuando califica al oro de refugio, esto está en línea con lo que siempre ha sido -desde el confín de la historia- el buscado metal. Atesoramiento puro, no una inversión (por lo que no lleva la obligación de otros activos, de tener que producir rentas, sino conservar su valor). El oro no es fiduciario, como el dinero emitido, está de cuerpo presente y vale lo que pesa. Es el antídoto para cuando el papel moneda se prende fuego o los demás activos se deshacen. Pero Soros ingresa a una zona de comparaciones -para decir que el oro "ha decepcionado a la gente"- cotejándolo con rendimientos de acciones en Wall Street. (Dentro de la nota, se hace hincapié en que el oro bajo un 6% en 2013, pero después de 12 años de racha alcista). Inclusive desde el punto de vista de la obligación, que no tiene, mal no le ha ido. Y remata su razonamiento, el mediático depredador de monedas, dando un ejemplo cercano: "Cuando el euro estuvo a punto de colapsar, el último año, el oro de hecho bajó...".

Lo que tiene perfil consistente se desfleca al mencionar la supuesta causa de tal movimiento: "Porque si la gente necesitaba vender algo, podría vender oro. De modo que el oro bajó junto con todo lo demás...". Viéndolo desde el reverso, en verdad, el oro asumió su condición de ser el último refugio. Y cuando todo se va al diablo, el que posee oro siempre puede venderlo. Lo único que puede venderse, siempre. Soros, en la clásica "cubierta" que siempre despliegan quienes quieren mantener su chapa de videntes, dice también.

"Pero los bancos centrales seguirán comprándolo, de modo que no anticipo que el oro baje...". Cuando se tamiza el conjunto de párrafos, lanzados por Soros, lo que puede quedar de utilidad es: nada. Una inaudita mezcla de mencionar al oro como refugio, después como inversión. Apuntar que ha decepcionado, pero que lo siguen comprando y no piensa que baje. En estos casos, siempre imaginamos que el autor está queriendo comprar oro. (Tira la piedra: y barre con las "pepitas".)

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