24 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

A medida que nos acercamos a la fecha del 31 del corriente, donde se llevará a cabo la tradicional reunión de socios y autoridades por un nuevo aniversario de la Bolsa de Comercio, la incertidumbre acerca de qué se dirá desde la palabra oficial, sobre la reglamentación de la nueva ley de mercados, irá subiendo en graduación. Por el momento, todo indica que la tónica accionaria le estará dando un marco optimista a la visita de la Presidente y buena parte de los funcionarios que la acompañen. Siempre es propicio que el andar de las cotizaciones no demuestre flaquezas que -algunas veces- los mandatarios han tomado como un gesto premeditado en contra de las políticas (y reaccionando en consecuencia). La fecha exacta para realizar el encuentro debió ser la del 10 de julio, cuando se cumple -realmente- el aniversario. Pero esto ha quedado en el olvido desde un buen tiempo atrás y se han tenido que acomodar las ceremonias y festejos, acorde con la agenda disponible desde Casa de Gobierno.

En estos días ya se han venido leyendo diversas hipótesis, sobre el contenido del discurso y aquello que se ha ido reglamentando, a partir de la ley en general. No pueden descartarse sorpresas, visto que las aguas bullen desde la sanción de la letra grande (y la lucha de los distintos intereses ha ido realizando su labor silenciosa). Se acerca la hora de mostrar todas las cartas, e introducir al sistema bursátil por un camino inédito y que achicó mucho el margen de error: porque si esto no funciona tal como se ha teorizado en el proyecto, se llegará al punto del "no retorno" y sin más camino que el que ahora quede marcado.

Quizá la "exuberante" levantada de julio, en las cotizaciones, tenga que ver con aquello que está por darse a conocer: lo que resultaría una aleación ideal, porque estaría asegurando un gran optimismo de los actores del sistema. Desde hace muchas décadas, un acto de celebración en la Bolsa de Comercio no poseía la expectativa del que se realizará en unos días. Más que necesario, es imprescindible que aflore una zona estimulante para sacar al sistema de una decadencia y escasez de ánimos, como impera desde largo tiempo. El 31 de julio se está ante una oportunidad de escuchar ideas potables, bien diseñadas, con el objetivo de derramar nuevas ilusiones. Es el gran deseo de todos los que participan del sistema y lo quieren bien. (Aunque hay muchos que no lo quieran.)