9 de enero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

El mismo día en que el papel de Indupa cayó casi un 40%, por el otro signo apareció la plaza de Edenor con un repunte cercano al 11%.

No resultan buenos ejemplos de un mercado razonable, por más que lo de Indupa fue el resultado de varias ruedas sin poder cotizar.

Y la realidad principal: que el precio de mercado a que había llegado el papel, encima del nivel de $ 5, queda fuera de foco ante el promedio de los últimos seis meses y que no supera los $ 3,92. En todo caso, ajustado a derecho y a lo que marca la nueva ley de mercados, tal cotización sería la aplicable para ejercer el "derecho de receso".

Demostración, también, de que muchos títulos de nuestro mercado tomaron en 2013 por el "carril rápido" y desarrollando evoluciones difíciles de poder sostener: Indupa fue la mayor exponente en tal sentido, con 350%, cuando sus presentaciones contables corrían por el andarivel de las poco afortunadas. El caso de Edenor y su fuerte ascenso, por una parte se inscribe en el "gran show" que ofrecieron las del sector, sobre finales del año anterior (jugados los apostadores a ellas por un aumento de tarifas que nunca se produjo).

En el aumento de ahora el comentario que primó en el ambiente fue el siguiente: especulando con una estatización de la compañía (a partir, seguramente, de esos discursos que bajaban de funcionarios en días pasados).

Obviamente que, como ya se ha visto, si el Estado procede a ello y de inmediato termina con su política de no permitir aumentos, para aplicar un incremento importante (caso de las naftas, por ejemplo) los números de una sociedad que posee clientela cautiva (como las distribuidoras de electricidad) deben registrar, con elasticidad máxima, un nuevo cuadro tarifario. En tal caso, y solamente estamos imaginando, lo más probable es que el Estado retire de la cotización pública el papel -por el hecho de evitar presentar balances públicamente- y, entonces, se entraría en todo un "jardín" (que no es sencillo dilucidar ahora). Nos preguntamos si el impulsivo comprador bursátil, como éste, tiene en cuenta todos los hechos, las causas, los efectos, antes de jugarse de lleno por un solo concepto, evitando frustraciones como las ya vividas con el mismo rubro. Al capital invertido hay que cuidarlo con mucho más que con solamente un acto impulsivo.

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