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Cupones bursátiles
No hemos visto que en los medios se apuntara, pero lo haremos nosotros, desde aquí: la Comisión Nacional de Valores, emitiendo un mensaje preñado de ambigüedades, está fuera de su rol admisible dentro de un frente que incluía a funcionarios apuntando a formación de precios de productos y al control sobre los mismos.
Explicaciones, forzadas, hablaron de que se refería el matizado mensaje de la CNV a investigar presuntas "operaciones desestabilizadoras" (en el mercado bursátil y "antes de comenzar la devaluación del peso", en enero).
Opiniones al margen (ésta ha sido la nuestra) lo que más nos interesa -y nos preocupa- es la confluencia de elementos nocivos para la salud de un mercado de riesgo. Ya las compañías deben ensayar sus mejores ideas para poder suavizar el impacto que se viene a sus finanzas con el doble juego del dólar y las tasas sobre pasivos. Ideas para defenderse, no para crecer o expandir el negocio y aumentar beneficios. Y esto último, los beneficios, que ya están siendo puestos en la picota por los funcionarios oficiales. Hubo al respecto también ambigüedades sobre que se irían a regular utilidades, o cuestionarlas, para después aclarar -si es que sirve- que la intención de los dichos no era de tal tenor. Hay gran turbulencia, hay nerviosismo al por mayor, hay malos ratios que acechan a la economía y hay también idas y vueltas, con medidas cuyos efectos adversos no fueron estimados debidamente como el impuesto automotor y ahora su revisión. Un mercado bursátil precisa aguas claras para navegar, en caudales con piedra y barro: la varadura es una consecuencia natural. Donde el temor supera a la codicia.


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