"Citan a 200 empresas para que expliquen sus costos...". Puede que resulte una medida apropiada para cubrir ciertos objetivos. Pero desde el punto de vista de los nombres de sociedades que están en oferta pública decididamente es contraria (y preocupante). Si había que estar puntualizando el escenario que enfrentan los estados contables, desde el presente trimestre, y con un enorme muro que tendrán que saltar las utilidades operativas, referido a la erogación "financiera" (con dólar y tasas sobre pasivos). Más lo que se insinúa como un posible clima recesivo (que en ciertos rubros ya se advierte) de "yapa", unas cuantas empresas del listado bursátil están dentro de los llamados Precios Cuidados, donde todo incremento en costos y gastos están impedidos de reflejarse en precios finales. Esta citación a rendir examen, y quedando a simple juicio de quienes efectúan el llamado, constituye un serio riesgo a ser condenados a multas (cada vez más onerosas). O bien a retrotraer precios a una fecha dada y pasible de quedar al borde, o debajo, del "punto de equilibrio". Como nuestro ambiente bursátil ha dado muestras -muchas de ellas, insólitas- de ser impermeable a novedades adversas, que -otrora- eran de impacto contrario en las cotizaciones, esto que mencionamos es una visión teórica, que quizá no posea ningún reflejo en la práctica. Siempre con el que ya es un eslogan que viene de 2013 -"todo está barato"- acaso se registren aumentos en las cotizaciones accionarias (felices de agregar más contrariedades a las empresas que emiten las acciones en juego). Si se cita para juzgar los números de los costos, también es posible que se obre sobre una regulación de las utilidades (varias veces insinuado antes, después dejado de lado). Existe una débil línea de separación entre una política y la otra, aunque lo que más sobresale es que los funcionarios no están dispuestos a considerar otras causas (provenientes de la economía) y fijan el objetivo en culpar a la compañía por la formación de precios (y la inflación derivada).
Empresarios en la mira, bajo la lupa, debiendo enfrentar toda una serie de cuestiones delicadas acechando a las utilidades. No posee una imagen seductora para atraer inversores a sus papeles, en la Bolsa. Salvo que las "manos amigas", siempre dispuestas, hayan hecho costumbre general que todo lo que se apunte resulte un estímulo positivo. (Después de todo, en el mercado "todo es barato"...).
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