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Cupones bursátiles
Solamente mutuas acusaciones de las partes en conflicto, diciendo que la otra "se niega a negociar". Y los ya repetidos -y gastados- ataques sobre el juez de la causa (que el hombre se encarga de contragolpear haciendo alusiones indirectas). Pero, volviendo al punto, fue una semana de un "candengue" infernal en los precios y saltos del mercado, sin que existiera la causa puntual para ello. Ni para las caídas, ni para temporales repuntes (con sabor a "inducidos") existieron los argumentos detonantes. Todo es en torno a percepciones de índole sensorial, o a versiones que pudieran circular -a favor o en contra- más la catarata de declaraciones de todo calibre de personajes mediáticos (a favor y en contra).
¿Dónde estuvo el explosivo para lo sufrido?. Pues, solamente en que los días siguieron pasando y el tiempo se va agotando. ¿No habrá ningún acuerdo? ¿Se llegará a uno? ¡Quién puede asegurarlo! Cierto es que se juega con el ánimo de la gente, bordeando una cornisa y que no es posible de entender de manera razonable. Habría que estar en la sintonía de los que llevan adelante el juego para interpretar qué es lo que -en realidad- se procura.
Puede decirse que tal tramo de sacudidas importantes han servido de buena forma para que el mercado haya "descontado", una buena porción de la definición mala. Y si es que se produce, que cause daños limitados. En cambio, es factible que el terreno para si se da una definición positiva -al acuerdo- sea casi virgen. Y apto para que se produzca algún revuelo de demanda a modo de festejo y ayudado por las jubilosas carteras (que siempre estan dispuestas a lanzar los primeros proyectiles al aumento). Después, los demás se van incorporando de modo natural. Llega la definición.


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