13 de octubre 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

 Una de las frases preferidas del presidente Charles de Gaulle era una pregunta: "¿cómo es posible gobernar Francia, un país con más de 300 variedades de quesos?.

Muchos años después, los franceses podrían haberle proporcionado una respuesta rotunda a su antiguo, admirado presidente y héroe de la República: Lactalis. Esta multinacional francesa, encabezada por Emmanuel Besnier, se ha consolidado como una de las empresas agroalimentarias más importantes del mundo. Es dueña de Puleva Foods y de Forlasa (española) propietaria de marcas de queso tan conocidas como El Ventero, o Flor de Esgueva. Lactalis es la tercera empresa láctea mas grande del mundo, y la primera de leche y quesos de Europa. Besnier vive en un completo anonimato a pesar de ocupar el puesto 16 en el ránking de las mayores fortunas de Francia.

El hombre, cabeza pensante de Lactalis es una incógnita. En Francia se lo desconoce. Ni siquiera las personas más conectadas con el sector agroalimentario podrían llegar a reconocerlo si alguna vez se les cruzara en la calle. Una discreción tan extrema que le ha permitido vivir en el completo anonimato. Su hermetismo podría incluso tildarse, sin rayar en la exageración, de auténtico rechazo hacia los medios. Así al menos se desprende de las palabras de un importante hombre de medios francés "cualquier cosa que se publique será en contra de su voluntad".

La personalidad de Besnier tiene que intuirse a través de sus actos. Y Lactalis parece estar habituada a los conflictos. En 2007, se desató una auténtica rebelión en el mundo del emblema de Francia: el camembert, que allí goza de tanta tradición como el vino. El grupo incluso llegó a amenazar con suspender temporalmente las Denominaciones de Origen Controladas de sus camemberts si las autoridades francesas no le permitían elaborar sus quesos con leche pasteurizada en vez de cruda.

Tan sólo dos años después del alboroto con los puristas del camembert y de su antecesor , el brie, y en medio de un mercado con caídas brutales en el precio de la leche, los ganaderos llevaron sus protestas a las mismísimas puertas de la sede de Lactalis, situada en Laval, para exigirles precios menos ajustados. Mañana continuamos.

Dejá tu comentario