27 de noviembre 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

 Seguimos recordando algunas de las grandes estafas financieras que golpearon al mundo bursátil, provocando grandes pérdidas a inversores que confiaron y fueron defraudados. 

ENRON


Antes de 2002, fecha en que se produce la debacle de Enron, una empresa de comercialización de energía con sede en Houston, ésta era considerada en base a sus ingresos, la séptima compañía más grande de los Estados Unidos.

A través de prácticas de contabilidad bastante complicadas, que implicaba el uso de sociedades ficticias, Enron fue capaz de mantener ocultos cientos de millones de pérdidas en sus libros contables. Los inversores y los engañados analistas pensaban que la empresa era mas estable de lo que en realidad era.

Además, las empresas ficticias, a cargo de los ejecutivos de Enron, mostraban ingresos artificiales, creando la fantasía de cifras de beneficios increíbles.

Finalmente, la compleja red de engaño se dio a conocer y cayó el precio de la acción de más de 90 dólares a menos de 70 centavos de dólar.

Con la caida de Enron, se llevó consigo a Arthur Andersen, la quinta empresa de contabilidad líder en el mundo. Andersen, auditora de Enron, básicamente se autodestruyó después de que David Duncan, jefe auditor de Enron, ordenó la trituración de miles de documentos.

WorldCom, 2002


No mucho tiempo después del colapso de Enron, el mercado de renta variable se vio sacudido por otro escándalo contable de mil millones de dólares.

WorldCom registró gastos de operación como inversiones, al parecer, la empresa consideró que los gastos de oficina en plumas, lápices y papel eran una inversión para el futuro de la empresa y, cargó como gastos en la contabilidad de la empresas esos artículos durante años.

Un total de u$s 3.800 millones en gastos normales de funcionamiento se registraron como gastos del ejercicio fiscal correspondiente, estos gastos fueron tratados como inversiones. Con este truco contable groseramente exagerado, en 2001, WorldCom registró ganancias de alrededor de u$s 1,3 mil millones, por supuesto ficticias.

Miles de empleados perdieron sus trabajos, y a la vez otros tantos miles de inversores fueron defraudados y algunos llegaron a la quiebra.

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