24 de mayo 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

 La Historia de Columbia Sportswear Company - 2 a parte - Las dinastías familiares a menudo parecen desarrollarse tranquilamente durante años, sólo para explotar cuando las tensiones tambien permanecen ocultas por años. News Corp. se estremeció en su momento cuando el supuesto heredero del imperio de medios, Lachlan Murdoch, tomó la decisión de abandonar la empresa ya que no podía continuar trabajando para su padre y presidente de la compañía, Rupert Murdoch.

Valga el ejemplo. Los Boyle, en cambio, no ocultaron sus discrepancias y discusiones, pero han aprendido a pelear cara a cara y jugar limpio.

Para comenzar, designaron a consejeros de confianza para ayudarles a mediar en sus disputas. Después crearon ámbitos independientes de autoridad para reducir sus conflictos. Y cuando la compañía se preparaba para salir a bolsa en 1998, realinearon la propiedad de manera que el control pasara de madre a hijo. "Tim y Gert se parecen mucho a los personajes de Jack Lemmon y Walter Matthau en la película Una extraña pareja", dice Edward George, un director de Columbia que conoce a Los Boyle desde los 60. "Se quejan todo el tiempo, pero se quieren mucho"

Tim Boyle, de 67 años, es el presidente ejecutivo de Columbia. Un hombre taciturno pero con una voluntad de hierro, que ha contribuido al avance de la compañía con grandes apuestas estratégicas.

Su madre, de 92 años, es la extrovertida y obstinada presidenta de la junta directiva, inmersa desde siempre en la empresa a la que considera su vida.

Hasta 1970, la compañía estaba a cargo del padre de Tim y esposo de Gert, Neal Boyle. Cuando este murió de un ataque al corazón a los 47 años, su viuda e hijo se dedicaron a rescatar por todos los medios a una pequeña sociedad familiar que para ellos era francamente un misterio.

En el primer año con madre e hijo al mando, las ventas bajaron 25%, muchos empleados clave renunciaron y las pérdidas se acumularon. No estaban seguros de qué hacer y temían arruinar la compañía. Su reacción fue trabajar sin pausa. Ambos reconocen que cometieron muchos errores, como todo aquel que tiene en sus manos algo con lo que no esta familiarizado, a pesar de haber oído sobre el tema toda su vida. Mañana continuamos.